Ser presidente de la Asociación Española de Urología es un cargo con mucha responsabilidad, y al ser escogido por mayoría, legitima sobremanera los resultados, y conlleva una gestión modélica de esta Federación.
A su vez el doctor Villavicencio recibió el primer premio del congreso por un estudio sobre la prostatectomia radical por cáncer de próstata y lo que ello aportaba.
Para hacerse cargo de la presidencia de una Sociedad de estas características, lo primero es crear una organización en que todos sus componentes se sientan socios, con una continua formación, conocer todos los avances tanto técnicos como de técnicas de cirugía, y todo ello buscando los criterios más profesionales en consonancia con las necesidades de los pacientes. En el ejercicio de la profesión, se debe participar en los avances, comprometerse en la divulgación entre el mundo sanitario, los medios y la población.
Es importante que la sociedad, la gente de la calle conozca bien las aptitudes del urólogo, que sepan de las bondades de la interacción entre las diferentes especialidades médicas, ya que el paciente puede requerir de equipos interdisciplinares. La interacción ahora es muy indicada ya que el individuo debe estar orientado a sanar sus dolencias, y para ello es necesario que se divulgue de forma masiva los campos que cada disciplina médica puede tratar, ya que por ejemplo el urólogo aborda el riñón, la vejiga, el aparato genital e incluso la llamada oncología urológica, y la urología pediátrica, etc.…
Gracias a la farmacología actual, al conocimiento de la biología molecular, los avances permiten afrontar nuevos retos terapéuticos y ello conlleva que los médicos deban hacer un continuo sobreesfuerzo para estar al día.
El robot Da Vinci se introdujo en España en julio de 2005 y el Dr. Villavicencio fue el primer cirujano en hacer uso de el, y hoy en día ya lleva más de 350 intervenciones. El robot tiene una tecnología que ha ido sustituyendo a la cirugía abierta, luego ha estado compitiendo como técnica con la laparoscopia que permite ver en una pantalla en dos dimensiones la intervención, y este robot Da Vinci mejora esa laparoscopia por cuanto permite una visión en 3D de forma que facilita una visón panorámica excelente y con capacidad de aumentar 14 veces el foco de la intervención.
En este robot, los instrumentos son diminutos provocando el menor daño posible en el organismo, precisando los cortes, y conservando las partes sanas con una seguridad extrema.
Con ello el cirujano puede tener la máxima concentración y le permite trabajar mejor y con la ergonomía adecuada, lo que repercute en el éxito de la intervención sobre el paciente.

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