En general cuando la enfermedad da la cara desde un punto de vista clínico ya hay una serie de cambios en el cerebro que son bastante manifiestos.
Hay pacientes que consultan en fases casi previas a la enfermedad, cuando tienen un déficit muy sutil de memoria y hay otros pacientes que se llevan a la consulta en etapas muy avanzadas de la enfermedad. Para todos ellos se pueden hacen muchas cosas para ayudar, pero más para las personas que pueden ser atendidas tempranamente.
Independientemente de las características intransferibles de una persona, los grandes rasgos de la evolución del Alzeheimer son similares. Existen unas escalas que describen las fases de los pacientes.
Informar a la familia de la fase en la que se encuentra el paciente y las fases por las que va a pasar ayuda a ir pasando etapas.
Si alguien tiene el síntoma, técnicamente denominada anosognosia, es decir, que no se tiene conciencia de enfermedad, si le dicen que le falla la memoria y que debe acudir al médico esta persona se enfadará, por no tener conciencia de que esta enferma.
Las pérdidas de memoria son muy frecuentes en la población adulta, un 50% se quejan de pérdidas de memoria, lo que ocurre es que no todas estas personas van a desarrollar Alzeheimer.
El principal factor de riesgo de la enfermedad de Alzeheimer es la edad de la persona, cuanto más mayor más riesgo. Personas que tienen pérdidas de memoria a los 35 años, excepcionalmente tendrán la enfermedad de Alzeheimer.
En las personas que no están en edad de riesgo, lo principal es descartar otras patologías como la ansiedad o el estrés.
A día de hoy lo que se intenta es retrasar lo máximo posible la aparición de la enfermedad. Se esta trabajando con fármacos que intentan ir contra las moléculas que se acumulan o que están mal metabolizadas en el cerebro.
Cuando antes se empiece a tratar al paciente los resultados son mucho mejor, ya que el tratamiento realentiza la progresión de la enfermedad.
El Alzheimer es irreversible, pero eso no debe impedir disfrutar de los buenos momentos y de los buenos recuerdos. Hay que buscar ayuda si el cuidador se siente estresado y con gran sobrecarga.
Afortunadamente también aparecen medicamentos que por su eficacia y ayudan a frenar este estrés y a mejorar la calidad de vida de pacientes y cuidadores.

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