La gran ventaja de los sistemas monitorizados es la de poder detectar cualquier anomalía, no sólo del corazón sino del propio aparato. Están programados para saber qué es lo que tiene que enviar y cuando tiene que alertar sobre alguna anomalía; así los médicos saben cuando tienen que actuar.
El aparato está transmitiendo constantemente, como un electrocardiograma continúo; el aparato reacciona por sí solo cuando el corazón tiene un problema ya que esa es su función. También detecta cualquier avería o fallo que pueda tener, un cable roto por ejemplo, y eso los médicos no lo sabrían hasta que el paciente fuera a la consulta para la revisión o en casos de que el paciente notase alguna irregularidad. En estos casos, se puede contactar con el paciente para que acuda a ver al médico.
Dentro de poco, se podrá colocar a todos aquellos pacientes que tengan un dispositivo implantado; va a ser el estándar de seguimiento de estos pacientes. Permite tener al paciente controlado gracias a la base de datos de internet y se podrá reaccionar en el momento oportuno cuando ocurra algo que sea fuera de lo normal.
Este tipo de sistemas da seguridad al paciente porque sabe que cualquier anomalía está siendo monitorizada y que el equipo médico puede reaccionar; estos pacientes saben que llevan un desfibrilador porque tienen un riesgo de muerte súbita. Llega un momento en que el paciente puede olvidarse del aparato, sigue con su vida normal y se siente tranquilo cuando ve que el aparato ha reaccionado para salvarle la vida.

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