En todo paciente fumador con un infarto o una angina de pecho que ingresa en el Hospital de Bellvitge interviene la Unidad de Tabaquismo. Se interviene porque es uno de los factores de riesgo y es el básico en la producción de la lesión en la arteria. Entre un 40 y un 50% de los pacientes vuelven a fumar al cabo de 6 meses de haber padecido un accidente coronario. Muchos de estos pacientes ocultan al médico que han vuelto a fumar.
En un paciente que haya tenido un infarto o una angina de pecho y que tome aspirina, si sigue fumando, los efectos anti-agregantes de lucha contra el espesor de la sangre se ven disminuidos por el efecto del tabaco.
Un consejo a la hora de fumar es pensar en el dinero que se gasta fumando. Hoy en día, hay tratamientos que controlan la abstinencia de nicotina del fumador; se puede estar un poco más irritable, pero se puede controlar el componente físico de falta de nicotina en el fumador. El aumento de peso también se puede controlar, supondrá entre un kilo o un kilo y medio. Dejar de fumar solo aporta beneficios no puede aportar ningún perjuicio.
Si el paciente tiene un entorno que le facilita el no fumar acaba normalizando esta situación. La ley anti-tabaco ha conseguido que se normalice el no fumar en espacios sociales.

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