La propuesta que hace semFYC como sociedad científica, planteando que hay una herramienta que son los fármacos para ayudar a dejar de fumar, es que sean financiados de la misma forma que está financiado cualquier tratamiento para cualquier otra enfermedad.
Los fármacos para dejar de fumar han demostrado su eficacia. El tabaquismo es la primera causa de mortalidad evitable en los países desarrollados. Si existe tratamiento para poder evitarlo, debería estar financiado. El tabaquismo está considerado una enfermedad y como tal, se ha de poner al alcance de la población los recursos para poder dejarlo.
La financiación de los medicamentos para dejar de fumar es una quinta parte de un puzzle, las otras cuatro tienen que ver con iniciativas sociales, políticas y desde los profesionales de la salud hacia el abordaje del tabaquismo. Una de las políticas que deberían tenerse en cuenta es respetar al 100% que los espacios cerrados fueran libre de humo;otras, aumentar el precio del tabaco y evitar que los jóvenes se inicien. Este tipo de medidas ya han sido adoptadas por otros países, como Canadá, y se ha demostrado que son eficaces.
En la ayuda al fumador, el profesional médico debe tener las herramientas adecuadas para poder intervenir de la misma forma que se interviene en cualquier otra enfermedad.
Como cada Comunidad Autónoma tiene sus competencias en temas de sanidad, hay diferentes opiniones respecto al tema de la financiación de los fármacos para dejar de fumar. Debería existir un consenso desde el Gobierno central para que este tema pudiese discutirse. En Navarra, hace 14 años que se financian estos medicamentos; tienen un nivel menor de fumadores comparados con el resto de España. En La Rioja también existe la financiación y está planteada desde la atención primaria, que es lo que la semFYC reclama.
En la formación en las facultades de medicina no se tiene formación del tratamiento del tabaquismo. Hasta hace poco, el tabaquismo estaba totalmente normalizado. Desde diferentes programas, como "la semana sin humo" o "la atención primaria sin humo", se pretende llenar ese vacío de sensibilización hacia el problema del tabaquismo y el tratamiento de ayuda al fumador.
Los profesionales de la atención primaria utilizan la entrevista motivadora que, a través de pequeñas intervenciones, sea el paciente el que tome la decisión de dejar de fumar. Hay un 30% de fumadores que no quieren dejar de fumar y los médicos deben hacer un planteamiento para que se lo piensen.
El tabaco crea dependencia física a la nicotina, es una sustancia muy adictiva. Se acompaña de una dependencia psicológica o psico- social; hay una conducta establecida en el fumador que se ha convertido en adictiva. Llega un momento en que la capacidad que tiene el fumador de controlar el tabaco ha disminuido.
Por eso, se le debe enseñar al paciente que cuando deje de fumar va a continuar con las ganas de fumar, sobre todo cuando está en aquellas situaciones a las que ha ido asociando el consumo de tabaco. Hay que enseñarle a tener habilidades para manejar ese deseo. El paciente debe ser consciente que dejar de fumar no es imposible pero requiere un esfuerzo.
El abordaje del tabaquismo se centra en tres ejes: la dependencia social, la dependencia psicológica y la dependencia física. Para la dependencia física, existen tratamientos como el sustitutivo de nicotina (chicles, parches, comprimidos)
y también dos fármacos como el Bupropion y la Vareniclina. Es muy importante que el paciente confíe en uno de estos 3 tratamientos.
Cuando se ayuda a un paciente a dejar de fumar se fija un día D de abandono. Se prepara al paciente para ese día y se les advierte que si utilizan el tratamiento sustitutivos, pueden duplicar las posibilidades de éxito. Existen varias formas para dejar de fumar: desde que el paciente el día D sustituya el tabaco por los fármacos hasta que reduzca el numero de cigarrillos al día. Esto último funciona en casos de pacientes que ya han intentado dejar de fumar sin éxito o tienen una gran dependencia. De la misma manera que se reducen los cigarrillos hay que ir introduciendo los chicles.
En los jóvenes el factor que más influye es el factor social y el hecho de que el peligro lo ven muy lejano. El abordaje de estos grupos es totalmente diferente; el aumento de precio sería clave. Muchos adolescentes fuman para evitar engordar y no quieren dejarlo para no coger peso. El tema del peso hay que abordarlo y si al paciente le preocupa, hacerle caso y no minimizarlo. Cuando se deja de fumar se puede engordar 2 o 3 kilos pero no le ocurre a todo el mundo. Se pueden introducir medidas de control , aunque no en el mismo momento.

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