Se podría decir que a los 20 minutos de dejar de fumar la tensión, la temperatura y el pulso alcanzan unos valores normales; la persona notará la mejoría a las 8 horas, los niveles de monóxido de carbono que un fumador tiene multiplicados por 4 empiezan a disminuir en la sangre y la persona se oxigena mejor, por lo tanto puede notar que respira mejor. Se empieza a notar más atento y más alerta.
En el momento que uno deja de fumar los cilios empiezan a moverse y eliminan el alquitrán de los cigarrillos; al empezar a moverse la persona tiene que toser para eliminar todos los elementos tóxicos.
Es cierto que se puede engordar un poco, entre 3 y 4 kilos, pero grandes aumentos de peso sólo se dan en un 10 % de la población que deja de fumar. Cuando se deja de fumar, aumenta el consumo de esos productos, dulces o bollería, que dan una sensación de placer o de bienestar como sustitutivo. Además disminuye el gasto energético ya que la nicotina aumenta el gasto energético en unas 200 calorías al día; si una persona deja de fumar y ayudada por terapia sustitutiva de la nicotina, ese aumento de peso, si no ingiere más, queda retrasado y a los 3 o 4 meses que es cuando se abandona el tratamiento farmacológico ya se encuentra habituado a vivir sin tabaco.
Vale la pena en cualquier momento de la vida dejar de fumar, porque el cuerpo elimina los tóxicos en cuanto tiene la oportunidad; mejora la historia natural de cualquier enfermedad, mejora la calidad de vida de la persona y retrasa el deterioro que puede ocasionar.
Ya en el año 1977 se demostró que cuando se deja de fumar la capacidad pulmonar se reduce a los mismos niveles de una persona que no ha fumado. Si como fumador se pierde 100 mililitros de capacidad pulmonar al año, al dejarlo se pasa a 25 mililitros que es lo normal.
Las personas que quieren dejar de fumar y además tienen una dependencia a la nicotina media-alta, se benefician mucho del tratamiento con fármacos, ya que doblan la posibilidad de dejarlo.
Al dejar de fumar se mejora el mal gusto de boca, los problemas de halitosis. los problemas dentales, mejora el aspecto de la piel y el cabello. Quien mejor que una persona que ha dejado de fumar una vez para saber cómo hay que hacerlo, se sabe cuales son los momentos en los que se tiene más dificultades. Hay personas que dejan de fumar a la primera pero también hay personas a la que hace 10 veces. Lo importarse es intentarlo, ayudarse con los tratamientos y con la ayuda de profesionales y estar atento siempre a los beneficios.
El no permitir fumar en los lugares de trabajo ha ayudado mucho a dejar el tabaco ya que el fumador aprende a no fumar en según que espacios.
La señora Silvia Granollers, enfermera de Atención Primaria, profesora asociada de la Universidad de Barcelona y miembro del grupo de tabaquismo de la SEMFYC nos contesta a las siguientes preguntas:
Desde el momento en que una persona abandona el hábito, ¿Cuándo empiezan a verse los beneficios?
Hay personas que cuando abandonar el tabaco, aun tienen alguna manifestación como la tos…¿Por qué tosen aún después del abandono del hábito?
Algunas personas temen dejar el cigarrillo por miedo a engordar. ¿Se puede cambiar luego esta tendencia, como?
Las personas que ya están enfermas, que tienen bronquitis, o que ya han tenido por ejemplo algún evento cardiovascular, ¿vale la pena que dejen de fumar?
¿De qué forma puede ayudarles el tratamiento farmacológico, como por ejemplo la terapia sustitutiva de nicotina?
¿Qué otros beneficios destacaría?

Categorías de Salud






