
El pie diabético es un pie de riesgo que se deriva de las complicaciones crónicas de los pacientes con diabetes tipo 2. Así lo explica Antoni Zalacaín, vicepresidente del Col•legi Oficial de Podòlegs de Catalunya.
El pie diabético es un pie de riesgo y por ese motivo los profesionales consiguieron que su tratamiento entrara dentro de la sanidad pública. El pie diabético puede afectar a personas que presenten un problema vascular o una neuropatía, personas diabéticas, que deberán tener un cuidado especial y mantener una prevención exhaustiva para evitar males mayores. Los síntomas que pueden pasar desapercibidos son desde una pequeña dureza o callosidad, a una uña incarnata o falta de sensibilidad.
Prevención
Las medidas preventivas del pie diabético en casa son fundamentales. En los controles que se hacen en los ambulatorios se toman los índices de azúcar y se hacen las pruebas de sensibilidad. Además hay que revisar el aspecto del pie, el color, aplicar frío y calor para ver cuál es su sensibilidad. A la mínima sospecha de que puede haber una lesión lo que hay que hacer es ir al podólogo de inmediato. También hay que efectuarse una revisión cuando hay problemas de la marcha, es decir, cuando se notan dolores y cansancio en la zona de apoyo. Es importante que si hay una sobre carga no se llegue a formar una dureza ni una úlcera, que podrían ser un verdadero riesgo.
Revisión
Las personas con diabetes deben acudir a revisarse el pie de riesgo unas 3 o 4 veces al año. Sería positivo que fuera así para evitar que en esa zona de sobreapoyo no se produzcan problemas posteriores que, en ocasiones, siguen llevando a una amputación de los miembros.
Afectación
El pie de riesgo no solo afecta a la persona con diabetes sino que también se incluyen todas aquellas con problemas reumatoides y de artritis, porque tendrán una problemática importante en el pie. Se provocarán importantes deformaciones de las articulaciones, se perderá elasticidad y el tejido adiposo, por lo que será más fácil que aparezcan ulceraciones.
La importancia del calzado
El calzado siempre ha de ser adecuado, procurando que la anchura sea la necesaria para ese pie. No es solo cuestión del número sino también de los anchos. Existen lugares donde los fabrican de forma especial para cada persona. Es básico que los dedos no sufran roces, que los zapatos sean cómodos, que sean flexibles y que tengan una buena sujeción.