
Si las personas diabéticas toman las medidas preventivas adecuadas se pueden evitar muchos de los problemas que pueden padecer, entre ellos las amputaciones de los miembros a causa del pie diabético.
Carolina Padrós, podóloga de la Universidad de Barcelona, aconseja como cuidar los pies en las personas diabéticas para que no haya problemas derivados.
Afectación de la diabetes a los pies
La diabetes es una enfermedad crónica provocada por una disminución de insulina en el páncreas. Esto hace que la glucosa esté libre en sangre y como no se metaboliza, lo que hace es acumularse en el interior de las arterias y encima de los nervios. Esto hace que llegue mucha menos sangre a los dedos de los pies, que son zonas que por culpa de la mala nutrición, entre otros factores, albergan heridas que cuestan más de curar. Los pacientes con pie diabético tienen además una falta de sensibilidad porque hay una alteración a nivel de la vaina que envuelve el nervio y que hace que haya una falta de corriente nerviosa. Los pacientes no perciben la estimulación causada por el dolor, lo que representa un gran riesgo para estas personas.
Cada paciente, un mundo
No todos los diabéticos son iguales y la incidencia de padecer problemas en el pie aumenta en personas que hace más de 10 años que padecen esta enfermedad. También lo hace en diabéticos del tipo 2 que se han diagnosticado tarde, de la misma manera que ocurre en los pacientes mal controlados. La diabetes es una enfermedad crónica que implica un autocuidado severo, el control de la dieta y ejercicio, algo difícil de cumplir en este tipo de patologías. Hay muchos pacientes que hacen una negación de la enfermedad, lo que constituye un problema porque no son conscientes de las complicaciones que pueden tener.
Prevención
Las personas diabéticas, para evitar problemas en los pies, deben prevenir y ser conscientes de la enfermedad que padecen, así como del hecho de que sus niveles de azúcar deben estar normalizados. Es primordial ser disciplinado con la higiene, lavarse cada día los pies, secarse bien los espacios interdigitales, hidratarse bien la piel y mirar con frecuencia que no aparezcan heridas en los pies ni en las plantas. Ante cualquier signo de anormalidad, hay que acudir al podólogo de inmediato.