Cualquier persona es susceptible de tener subidas de tensión arterial, pero es especialmente grave si se da en pacientes que ya tienen diagnosticada una hipertensión y en aquellos que no siguen la medicación o unos patrones de vida recomendados o establecidos por su equipo médico.
Se habla de crisis de hipertensión todas aquellas mediciones que están por encima de 200 y 110, y el riesgo viene determinado por si estos valores no se autorregulan en pocos minutos, o sea, si dura horas o incluso días, se corre un grave riesgo para la salud que podría acarrear incluso la muerte.
La mayoría de veces las elevaciones transitorias de la tensión arterial, bien sean por una discusión acalorada o por un impacto emocional fuerte, no tienen mayor consecuencia ya que a los pocos minutos la tensión se normaliza. Por el contrario si esta tensión está elevada sin mediar ninguna causa aparente, y además no se regula por si sola, significa que hay indicios de otras anomalías, y si estos niveles se acompañan de fuertes dolores de cabeza, o de un dolor en el pecho, dificultad respiratoria u otras manifestaciones graves se debe acudir al médico para que descarte patologías graves.
En el centro hospitalario si el paciente llega con estos valores, se le hará una exploración inmediata para conocer si hay algún riesgo para sus órganos nobles, corazón, hígado, riñón o cerebro, y si es así, se le realizará el tratamiento adecuado a las dolencias que padece, pero también puede pasar que en poco tiempo se regule la tensión y todo se quede en un susto.
La persona que tiene la tensión descompensada y que no se encuentra muy bien, lo primero que debe hacer es tranquilizarse, tanto si esta presión se la ha tomado en casa, como en la farmacia o en el centro de atención primaria. Estas crisis de hipertensión pueden no ser nada y con el reposo volver a los valores normales, pero lo importante es conocer la causa que ha provocado esa crisis.
Hay gente que sin ser hipertensa, puede de repente sufrir esta crisis de tensión arterial por varias causas, desde que sea una persona que no se tome la tensión regularmente y por tanto desconozca sus valores habituales, o bien que sea una persona con la tensión algo elevada pero sin síntomas aparentes de tener otras afecciones y a los que los médicos no le han dado importancia alguna, o bien incluso que se trate de una persona que estaba bien controlada pero un cambio en su vida, laboral o personal, le provoquen una metamorfosis en su organismo y tenga la tensión descompensada.

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