En la población adulta, contada a partir de los 16 años, la proporción de gente fumadora va descendiendo año tras año; en cambio, no ocurre lo mismo con la población adolescente. Si se hace un estudio entre la gente de 12 a 18 años, va creciendo la proporción de fumadores y a los 18 se fuma en la misma proporción que la sociedad adulta.
Las razones por las cuales los adolescentes empiezan a fumar son las mismas que hace 30 años; la principal es la presión que hay dentro del propio grupo de compañeros. Hay otras, como que la accesibilidad al producto en España es muy alta, primero porque el precio es muy bajo y segundo por los puntos de venta. Hay factores que están perdiendo eficacia, como la publicidad; pero hay nuevas fórmulas de publicidad, como la imitación de modelos en personajes que tienen mucha relevancia.
Hay un buen número de estrategias para que los joven es no se inicien en el tabaco pero hay que hacerlas conjuntas. La más efectiva que se ha demostrado es subir el precio del tabaco, en países en los que se ha subido sustancialmente el precio, ha disminuido el tabaquismo. Esta medida debería ir acompañado de una limitación de accesibilidad en los puntos de venta, de la prohibición de la publicidad (ya existente), de la consecución de espacios sin humos para que el chico no vea que fumar es una actitud normal.
Los programas escolares, que son otro de los factores importantes para la prevención, tienen que estar basados en varias facetas. Los programas que tienen éxito son los que contemplan el desarrollo de habilidades sociales para resistir las presiones del grupo, para decidir no fumar pero seguir manteniendo a tus amigos; también hay que basar los programas en acercar los riesgos del tabaco al joven. Decirles a los chicos que son capaces de vivir sin tabaco, hay que acompañar al adolescente con un programa que le promocione la salud.
La terapia sustitutiva de nicotina en adultos ha demostrado su eficacia, tiene el máximo grado de evidencia y de recomendación. Es un medicamento que ayuda a las personas a dejar de fumar. Sin embargo en adolescentes no está tan demostrado porque la capacidad adictiva del tabaco en un inicio no depende tanto de la nicotina sino del factor social y psicológico.

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