
La hepatitis B es un tipo de enfermedad silenciosa y que cursa normalmente sin sintomatología que alerte al paciente de una posible infección. Las personas con esta enfermedad pueden sentirse perfectamente bien y no tener conciencia de su contagio, existiendo así un riesgo de contagiar a las personas sanas de su alrededor.
El doctor Emilio Suárez, especialista en aparato digestivo del Hospital Valme de Sevilla, asegura que un enfermo de hepatitis B puede mantener una buena calidad de vida siempre y cuando respete las pautas que marque el médico que le lleva.
Síntomas que Hacen Sospechar
En el caso de la hepatitis B existen algunos síntomas leves que pueden hacer sospechar que se padece la enfermedad. Cuando hablamos de una hepatitis B aguda el paciente presenta una sintomatología similar a la de una gripe como dolores musculares o fiebre. Además tienden a ponerse amarillos, tanto en la piel como en los ojos, algo muy característico de esta enfermedad. Incluso el aspecto de la orina se ve alterado y adquiere un color oscuro casi negro. Si en cambio nos referimos a un caso de hepatitis B crónica no se presentan síntomas, como mucho un leve cansancio. De hecho puede confundirse con cualquier otra alteración sin importancia por lo que es habitual no acudir al médico, algo que ayuda a la cronificación de la enfermedad.
Diagnóstico Casual
Muchas de las hepatitis B diagnosticadas en nuestro país se detectan por medio de una analítica rutinaria sin tener nada que ver con alguna prueba concreta de esta enfermedad. Cuando los niveles de las transaminasas se ven alterados enseguida se realiza un análisis que contenga los marcadores que ayudan a detectar si existe contagio de algún tipo de hepatitis.
Grupos de Riesgo
Existen grupos de riesgo que por sus características podrían estar contagiadas de hepatitis B sin saberlo. Las personas con promiscuidad sexual, homosexuales, personas con drogodependencia o hijos de drogadictos, personas nacidas en países con altos índices de la enfermedad, etc. son grupos que deberían realizarse las pruebas para saber si están contagiadas o no. Podría darse el caso de que tuvieran la infección crónica o que no tuvieran defensas contra la hepatitis B. En este último caso convendría que se vacunaran para evitar riesgos. La vacuna consta de tres dosis y protege de la posibilidad de coger una hepatitis B.
Consejos Higiénico Dietéticos
Una persona recién diagnosticada de hepatitis B debe suprimir la ingesta de alcohol porque éste es el tóxico más nocivo para el hígado. También deberá dejar de fumar porque el tabaco influye de forma negativa en la evolución de la enfermedad. Por lo demás pueden hacer una vida laboral con normalidad, y se aconseja realizar ejercicio físico para mantener el peso bajo control. Es importante en este aspecto evitar el sobrepeso ya que el exceso de grasa se acumulará en el hígado y eso no será beneficioso para su estado de salud. Por último debe evitarse compartir utensilios que supongan una erosión de la piel como unas tijeras,maquinillas de afeitar o cepillos de dientes.
Tratamiento de la Enfermedad
Un enfermo de hepatitis B puede mantener una buena calidad de vida. Cuando se le diagnostica la enfermedad debe ponerse en contacto con un especialista para que le haga un seguimiento con análisis y alguna ecografía. Si el virus está inactivo el paciente no se verá afectado pero si el virus está activo y ya tiene daño en el hígado deberá seguir un tratamiento farmacológico muy sencillo con medicamentos de buena tolerancia.