En un paciente que presente riesgo cardiovascular es imprescindible ejercer un control sobre los parámetros lipídicos. Un simple análisis ofrecerá los niveles del colesterol HDL, de los triglicéridos y del colesterol LDL, así como el del colesterol total, puntos fundamentales que deberán mantenerse a raya por la salud del paciente.
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El doctor Pedro Botet, jefe de la unidad de lípidos del Hospital del Mar de Barcelona, comenta la importancia de actuar sobre todos los parámetros presentes en la información lipídica.
Parámetros Lipídicos
Los parámetros lipídicos son de vital importancia en un paciente con riesgo cardiovascular por lo que tratarlos integralmente será la mejor opción para garantizar una buena salud de dicha persona. Las evidencias científicas más solidas hasta el momento rezaban que el colesterol LDL era el principal factor de riesgo para la salud por lo que bajando sus niveles se disminuía la mortalidad cardiovascular. Sin embargo los especialistas han querido ir más allá porque se comprobó que a pesar de mantener en niveles bajos el colesterol LDL los pacientes seguían con problemas cardiovasculares. La conclusión resultó ser que es necesario controlar el resto de parámetros.
Elegir Estrategia de Tratamiento
El parámetro guía será siempre el colesterol LDL. En función de éste se modulará la estrategia de una manera u otra. Si un individuo, por ejemplo, solo tiene alto el LDL probablemente solo se le recetará un fármaco para controlar esos niveles. Pero si en cambio la persona también tiene alteradas las cifras que se refieren al colesterol HDL o a los triglicéridos (dos parámetros que van muy relacionados ya que cuando uno sube el otro baja), habrá que incluir un nuevo fármaco en el tratamiento.
Riesgo Cardiovascular
Un impacto positivo de los fármacos en estos parámetros lipídicos comporta una disminución del riesgo cardiovascular. Los estudios realizados corroboran que administrando estatinas los niveles de colesterol LDL disminuyen un milimol, lo que quiere decir que el riesgo cardiovascular disminuye un 33%. Sin embargo no hay que olvidar que aún resta un 77% de problemas cardiovasculares, por lo que será preciso actuar sobre los otros parámetros lipídicos. Si logramos normalizarlos obtendremos un plus de supervivencia. Siguiendo unas fórmulas matemáticas se sabe que actuando a la vez sobre el colesterol LDL y sobre el colesterol HDL y los triglicéridos, se llega a reducir el riesgo cardiovascular en un 90%.

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