Toda persona de cualquier edad que empieza a roncar por espacio de 1-3 meses de manera continuada debería consultar a un otorrinolaringólogo como el doctor Carlos Magriñà, por si es candidata a recibir un tratamiento con láser o radiofrecuencia con el fin de evitar mayores complicaciones.
Con el láser se extirpan los
tejidos flácidos del paladar que hacen las veces de cortina o válvula impidiendo que el sujeto respire por la nariz, y en ocasiones incluso dificultando la respiración por la boca, ya que la lengua se paga a la cavidad bucal superior o bien el velo obstruye la faringe. El beneficio de la terapia es claro: es como si una nariz tapada se destapara.
La diferencia entre el láser y la radiofrecuencia es que el primer método tiene primordialmente una aplicación superficial y en su uso no interviene la electricidad, sino que la energía liberada procede del mismo láser, mientras que el segundo sistema, el de la radiofrecuencia, se administra de forma submucosa y su fuente es eléctrica. En ninguno de los dos casos se dan efectos secundarios a largo plazo, aclara el doctor Magriñà.