
El podólogo Josep María Carnero afirma que andar, mover los pies y hacer ejercicio es muy saludable, sano y necesario para nuestra salud. Sin embargo, no debemos olvidar que se debe realizar en condiciones y usando el calzado adecuado.
Existen muchas patologías que hacen imposible la deambulación y en estos casos cada paso se convierte en un sufrimiento. Si esto ocurre la persona deberá buscar remedio a esa anomalía y no dejarlo de lado, porque si se camina en malas condiciones se castiga a otra parte del cuerpo que acabará por resentirse.
Gente mayor y calzado
Mucha gente mayor tiene miedo a caminar porque en el pasado han tropezado y se han caído. No debemos olvidar que sus facultades físicas y neurológicas están atenuadas así que lo que deberán hacer es utilizar un calzado fisionómico. Las suelas deberán tener la adherencia suficiente y su ancho y largo deberá de ser el correcto. Un calzado equilibrado es vital para las personas de la tercera edad y, sobre todo en estos casos, el pie y el zapato se deben parecer.
Higiene del pie
El pie debe lavarse como cualquier otra parte del cuerpo, de forma diaria y secándose de manera correcta. Es importante secar bien las zonas de los espacios interdigitales y aquellas personas con enfermedades como diabetes deberán observar y cuidar sus pies con mayor precaución.
Calzado específico para cada actividad
Si hablamos de hacer ejercicio y, concretamente, de andar, es imprescindible utilizar el calzado correcto para ello. El pie, a lo largo de una hora de caminata, puede ganar un 20% de volumen, sobre todo si hace calor. Si no calzamos los zapatos adecuados se pueden generar lesiones y heridas, así que prevenir es una gran solución.
El podólogo y los niños
Los niños deberían realizar su primera visita al podólogo a partir de los 4 años. Si no existe ninguna anomalía, ésta deberá repetirse cada dos o tres años para controlar y supervisar que el pie del pequeño se está desarrollando de la forma correcta.