La prevención del ictus pasa por medidas farmacológicas y medidas relacionadas con la propia vida, ya sea llevar una alimentación sana, no fumar, evitar el sobrepeso y hacer algún tipo de ejercicio físico.
La persona que ya ha sufrido un ictus y por suerte ha sobrevivido al mismo, ha de tener conciencia de que es muy frecuente que pueda sufrir un segundo y hasta un tercer ictus, con mayor gravedad y más déficit, con la posibilidad no sólo de morir sino de tener demencia.
La mediación actual para la prevención pasa por tres tipos de fármacos: los llamados antitrombóticos, que facilitan la circulación de la sangre; los fármacos que son para actuar en los lípidos, en personas con grasas, y finalmente hay unos fármacos destinados a personas que bajan la tensión arterial ante fármacos que inhiben al sistema renina angiotensina.
En las últimas reuniones de esta especialidad médica se han visto avances en fármacos para la prevención del ictus cardioembólico que se produce por fibrilación auricular, un tipo de arritmia cardíaca.
En un segundo estudio este antiarrítmico en fibrilación auricular no sólo permite controlarla, sino que también reduce el riesgo de ictus, comenta el Doctor Antonio Gil Nuñez, responsable de la Unidad de Ictus del Hospital Gregorio Marañon de Madrid
Nuevos fármacos tendrán la ventaja de no tener que ajustar su rango en función del paciente, por lo que se evitarán complicaciones y las consiguientes hemorragias.
Una dieta como la mediterránea es básica para conservar la salud general, ya que contiene pescados, aceites, frutas, legumbres y verduras muy necesarios para el correcto funcionamiento del organismo, y ello está demostrado por cuanto los anglosajones y los americanos han padecido muchas más tasas de enfermedad por culpa de una dieta rica en grasas animales, en dulces y en la conocida comida rápida, fast food.
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