Hay que diferenciar un reflujo gastroesofásico ,que puede ser habitual y fisiológico que puede ser normal después de determinadas comidas, de lo que es la enfermedad por reflujo en la cual este reflujo mantenido puede alterar las paredes del esófago y aparecer una sintomatología y un daño en el mismo. En esos casos es cuando sería útil una endoscopia.
Cuando los síntomas son muy típicos: la presencia de pirosis (más conocida como ardor de estómago) o la presencia de regurgitación, cuando no se ha producido después de una náusea o un vómito y se acompaña de una buena respuesta a estos fármacos llamados inhibidores de la bomba de protones ( inhibidores de la producción de ácido) puede ser diagnostica de ERGE.
La presencia del ácido que sube desde el estómago de forma anormal hacia el esófago, muchas veces porque una pequeña puerta que hay entre el esófago y estómago no funciona bien. Por otro lado, existe una mayor sensibilidad en unas personas respecto a otras, en la pared del esófago que ha sido dañada por el ácido. También los factores hormonales o del sistema nervioso pueden hacer que unas personas tengan síntomas y otras no.
Es muy importante evitar determinadas comidas, copiosas, con alimentos grasos, evitar bebidas con gases o con cafeína e intentar no acostarse inmediatamente después de haber realizado la comida o la cena. La obesidad es una situación que favorece el reflujo. Es aconsejable dormir con la cama un poco levantada para evitar el reflujo. Cuando los síntomas son esporádicos son suficientes los antiácidos corrientes; cuando la sintomatología es más frecuente, interfiere en la calidad de vida o aparecen otro tipo de síntomas ( tos, asma, dolor torácico..), los medicamentos que mejor actúan son los inhibidores de la bomba de protones como el omeoprazol.

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