La idea es llegar a las células malignas sin afectar a las sanas, pero todavía no se ha podido ser tan exactos en esa definición, ya que la ecografía y las criosondas focalizan el lugar exacto del cáncer, pero luego el resto de la próstata también queda congelada pero no a tan bajas temperaturas, ya que se llegan a cifras de -170º.
La crioterapia se aconseja en los pacientes con un cáncer prostático órgano confinado, o sea, que no se ha expandido a otros órganos, y con ello se supone que estamos ante un cáncer curable, ya que si no hay raíces fuera, ni células que se hayan expandido a órganos laterales, esta terapia es muy eficaz.
La calidad de vida sexual es otro tema importante, ya que el tratamiento del cáncer de próstata conlleva la impotencia, pero con la crioterapia los casos de impotencia son menores que con otras técnicas, al igual que la incontinencia urinaria, que apenas afecta al 5% de los tratados.
La crioterapia apenas requiere ingreso hospitalario ya que con unas 24 ó 36 horas el paciente ya puede irse a casa, ya que con las punciones en la zona prostática se evitan las hemorragias, y ello da tranquilidad y seguridad a médicos y pacientes, comenta el Doctor Joaquim Gironella, urólogo del Centro Espais Médics Barcelona y también de la Clínica Bofill de Girona.
La braquiterapia es otro sistema parecido, ya que se utiliza la radiación ionizante, poniendo semillas radiactivas que se depositan en la carne prostática, irradiando desde dentro la próstata, y también da grandes resultados. En este caso, la ventaja del uso del frío es la facilidad de uso, las escasas secuelas que puede dejar, y evitar toda la seguridad del trabajo con radiaciones, pero a nivel terapéutico ambas técnicas son fiables, válidas y muy seguras.
La congelación no tiene contraindicaciones, y lo único vital es saber donde se coloca la criosonda, y eso queda asegurado con la imagen de los ecógrafos, por lo que la posibilidad de congelar zonas sanas apenas puede existir. Más información en: Láser rent

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