
En la mayoría de las enfermedades, la prevención es un factor clave que ayuda a evitar problemas de salud. La prevención se convierte en un factor importantísimo cuando hablamos de episodios cardiovasculares, porque existen muchas maneras de reducir los riesgos de sufrir alguna patología relacionada. Tanto los medios de comunicación como los profesionales de la medicina, así como desde la propia administración, están aunando esfuerzos para lograr que las personas abandonen hábitos que pueden ser perjudiciales para su salud en favor de adquirir otros que les serán muy beneficiosos en este aspecto. Factores como la obesidad, el tabaquismo, la hipertensión arterial o la diabetes son elementos que ponen en serio peligro la salud de cualquier persona.
El doctor Josep Planas Font, cardiólogo de Clínica Tres Torres de Barcelona, nos da las claves más importantes para reducir el riesgo de sufrir un episodio cardiovascular.
Calcular el Riesgo Cardiovascular
Para calcular el
riesgo cardiovascular de una persona basta con valorar algunos de los factores recientemente comentados. El sedentarismo, la hipertensión, la obesidad, el
colesterol, la ingesta de alcohol… Todos estos son puntos importantes que en medida de su nivel determinarán el
riesgo cardiovascular de una persona. Hoy en día se está haciendo especial hincapié en el perímetro abdominal, que no es más que la mesura del perímetro en la zona de la barriga. Las mujeres tienen como límite establecido los 88 cm mientras que los hombres pueden alcanzar los 102. Se ha detectado que la grasa acumulada en la zona del abdomen produce la liberación de una sustancia que acaba por taponar las arterias.
Algunas personas tienen menos riesgo que otras
Evidentemente, no todo el mundo tiene el mismo
riesgo cardiovascular, sino que aparte de tener en cuenta los factores comentados, también hay que valorar las propias características del individuo. Así pues una persona delgada tiene menos
riesgo cardiovascular, aunque eso no quiere decir que esté exenta de tener
colesterol y otros de los factores mencionados. También es cierto que las mujeres tienen una mayor protección de por sí en la edad fértil. Sin embargo no hay que olvidar que los hábitos de la mujer de nuestro siglo son completamente distintos a los de hace unos años, ya que ésta se ha incorporado al trabajo, se ha vuelto fumadora, etc. Es decir, que ha ido asumiendo todos los factores de riesgo que antes solo se asociaban con varones. Eso sí, la protección natural de las mujeres que acabamos de indicar se acaba en cuanto termina la etapa fértil, por lo que sus riesgos se equiparan a los de los hombres.
Buenos Hábitos
Para tener una vida más saludable y con menos riesgos es recomendable caminar cada día unos 20 minutos, es decir, realizar ejercicio y evitar el sedentarismo. Por lo que se refiere a la alimentación, es preciso adquirir unas medidas higienico-dietéticas que se basen en productos de la dieta mediterránea. También se aconseja abandonar cualquier tipo de estimulantes, o como mínimo controlar su consumo. Estamos refiriéndonos al tabaco y al alcohol ya que ambos contribuyen a la constricción de los vasos y arterias, pudiendo provocar una angina. Por último es preciso realizarse un chequeo cardiovascular de forma periódica, sobre todo cuando se alcanza una edad en la que ya no se es tan joven. Controlar la
diabetes, el
colesterol, la
presión arterial y perder esos quilos de más ayudarán a reducir cualquier riesgo de sufrir un accidente cardiovascular.