Como todos sabemos la mejor manera de evitar enfermedades es con la prevención. Un buen método para ello es efectuarse analíticas completas una vez al año para, así, conocer en qué situación se encuentran los diversos parámetros reflejados en esos análisis.
El doctor Miquel Ribera, médico y farmacéutico de General Lab, nos ayuda a descifrar los resultados de los análisis y a saber interpretarlos. Resultados reflejados en un hemograma En la primera parte de unos resultados analíticos aparece siempre un hemograma, un cuadro que mide de forma global y por medio de porcentajes los tres tipos de células que contiene la sangre. Por un lado encontramos los resultados referentes a los glóbulos rojos, también llamados hematíes. Éstos son los elementos más numerosos en la sangre y su función es la de transportar sangre a los tejidos del organismo. La cantidad correcta oscila entre los 4 y los 7 millones por milímetro cúbico de sangre. Si están bajos decimos que la persona sufre una anemia, mientras que si están muy altos, por encima de los 6 millones, existe una poliglobulia. El segundo elemento reflejado en un hemograma es la hemoglobina o glóbulos blancos. Se trata de una proteína transportadora de oxigeno que contiene hierro en su composición. En caso de anemia disminuye su valor, que en situaciones óptimas debería encontrarse entre 12 y 18 gr/L. Por último, y como tercer elemento valorado en un hemograma, nos referimos a las plaquetas, que tienen un papel muy importante en la producción de coágulos. Cuando están por debajo de lo normal puede haber riesgo de hemorragias ya que, si por ejemplo, se produjera un corte en la piel, la sangre no dejaría de brotar. Por eso es muy importante mantener las plaquetas en los niveles correctos, que van de 150.000 a 400.000 por milímetro cúbico. Otros valores reflejados en las analíticas La velocidad de sedimentación globular, cuyos valores varían según si hablamos de un hombre o de una mujer, también tiene su correspondencia en los análisis de sangre. Se caracteriza por ser bastante inespecífica, y sus cuantías aumentan por encima de lo normal en infecciones, anemias y procesos inflamatorios. La ferritina, que no hay que confundir con el hierro, es la proteína almacenadora de hierro y es indicativa de los distintos tipos de hierro que almacenamos en nuestro organismo. Los triglicéridos constituyen el principal tipo de grasa transportada por nuestro organismo. En pacientes cardíacos es importante que los valores estén por debajo de los 100gr/dl. Estas cifras aumentan con el consumo de pastas, azúcares y alcohol. En cambio, su nivel disminuye comiendo pescado azul. Una dieta equilibrada nos ayudará a tener unos niveles de triglicéridos aceptables. La tiroxina es una hormona tiroidea que estimula el metabolismo de los hidratos, azúcares y grasas. Su déficit produce hipotiroidismo que se manifestaría con obesidad. Por el contrario, si los niveles de tiroxina son altos estaríamos hablando de un hipertiroidismo que provocaría delgadez en el paciente. La TCH es la hormona estimulante de la tiroides y regula la producción de estas hormonas. Es importante que se sitúe en niveles adecuados con objetivo de evitar complicaciones. Como podemos observar es importante saber interpretar un análisis de sangre ya que, gracias a solo un pinchazo, podemos conocer muchas de las deficiencias o alteraciones de los parámetros de nuestro organismo.
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