España es uno de los países europeos que tiene un mayor número de pacientes co-infectados por el virus del VIH y el de hepatitis B o C. Además, la mitad de los pacientes con sida registrados en España padecen una enfermedad hepática, y muchos de estos pacientes desarrollan complicaciones que pueden llevarles a la muerte. El doctor Javier García Samaniego, hepatólogo y jefe del grupo de CIBER de enfermedades hepáticas y digestivas en el Hospital Carlos III de Madrid, explica la realidad de la co-existencia de ambas enfermedades en un paciente.
Estadísticas y prevalencia
Se estima que el número de pacientes afectados por los dos virus mencionados ronda los 4 millones en todo el mundo, lo que supone un 10% de los seropositivos. En nuestro país la prevalencia es similar a ese porcentaje y en cifras absolutas, los co-infectados de VIH y hepatitis B representan a un colectivo que llega a las 10.000 personas. Por lo que se refiere a las co-infecciones de VIH y hepatitis C alcanza los 75.000 en España, una cifra que muestra la gran prevalencia de estos casos. Esto ocurre porque las vías de contagio son las mismas para las tres infecciones: vía parental y vía sexual.
Afectaciones relacionadas
Tanto la hepatitis B como la C pueden producir infecciones crónicas y un fallo hepático en sus estadios más avanzados. Un tanto por ciento importante de los infectados pueden evolucionar a cirrosis y a cáncer de hígado. El riesgo de llegar a una hepatitis crónica es mayor en el caso de la infección por el virus de la hepatitis C que en el de la B. De hecho, las personas adultas no vacunadas con hepatitis B se exponen a desarrollar una infección crónica en un 10% de los casos, mientras que la exposición en los casos de hepatitis C se eleva al 60%. La hepatitis B es menos prevalente porque se dispone de una vacuna eficaz, cosa que con la hepatitis C aún no se ha conseguido. En términos de salud pública, de morbilidad y de ingresos hospitalarios la hepatitis C es peor. Desde el punto de vista del paciente, cualquiera de las dos enfermedades es igual de virulenta.
Tratamientos
Entre un 30-40% de los casos de hepatitis se soluciona de forma espontánea y el resto de pacientes desarrolla una enfermedad crónica. Con los medicamentos que hay disponibles hoy en día se curan hasta un 60% de los casos, aunque los que están en co-infección con el virus del sida tienen mayor riesgo de desarrollar una cirrosis o una enfermedad grave. Los tratamientos en co-infección con hepatitis B se basan en el uso de medicamentos para tratar el virus del sida que, a su vez, también resultan potentes para tratar la hepatitis. En el caso de la hepatitis C no se dispone de fármacos que sean activos en ambas enfermedades, así que hay que valorar si el paciente es capaz de tener las dos enfermedades estables con una buena cifra de defensas con el tratamiento que se siga.

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