El cáncer de cuello de útero es la segunda causa de tumor en mujeres. Este tipo de cáncer va directamente asociado a la infección del virus del papiloma humano. Por ello es necesario aplicar la vacunación correspondiente en las personas que se encuentran dentro de los grupos de riesgo, tal y como indica el Plan de Prevención del Cáncer de Cuello de Útero que lleva a cabo la Generalitat de Catalunya.
La doctora Silvia Sanjosé, Jefe de la Unidad de Infecciones y Cáncer, y jefe de la Unidad del Programa de Investigación en Epidemiología del Cáncer del Instituto Catalán de Oncología, destaca la importancia de los controles citológicos y de los test de detección de virus para evitar el desarrollo del cáncer uterino.
El protocolo que actualmente se está aplicando en Catalunya para prevenir el cáncer de útero ha conseguido crear un consenso en cuanto a la regularización de las citologías a las que toda mujer se debe someter. Además, se ha hecho un esfuerzo en captar a aquellas mujeres de más edad que por diversos motivos no se han hecho esta prueba ginecológica jamás. Son precisamente estas personas las que están en mayor riesgo, ya que puede que tengan el virus desde hace tiempo y ni siquiera lo sepan. Las dos pruebas clave que se aplican en la prevención del cáncer en el cuello del útero son la citología y el test del virus del papiloma humano. De esta manera de obtiene un diagnóstico lo más completo posible. Hasta ahora las citologías han sido muy útiles en este aspecto, y en los países en que se han aplicado se ha conseguido una reducción del 70% de casos de este tipo de cáncer. Sin embargo, cada vez se ofrecen nuevas pruebas que permiten conocer mejor la enfermedad y profundizar más en el diagnóstico. Hoy en día la biología molecular mejora en gran medida los resultados obtenidos simplemente con citologías. En el caso de que la citología de un resultado negativo, se garantiza que la paciente no sufrirá un cáncer de útero en los siguientes 5 años. Uno de los grupos sobre los que se están haciendo mayor incidencia es en las niñas de entre 9 y 4, aquellas que aún no han comenzado a mantener relaciones sexuales. Recordemos que el VPH se transmite por vía sexual, así que vacunarse antes de entrar en contacto con él es una gran medida de precaución. Es importante incidir en la importancia de mantener los controles ginecológicos a pesar de haberse vacunado. La vacuna del VPH es efectiva solo en el 70% de los casos, es decir, que un 30% de los tumores de cuello de útero son debidos a otros virus que no se eliminan con esta vacuna. El riesgo de contraer el virus del papiloma humano se reduce con la vacuna, pero la posibilidad sigue existiendo. Por ello hay que continuar con las valoraciones ginecológicas periódicas. El test del VPH es la otra herramienta básica para prevenir canceres en el cuello del útero. Esta prueba detecta la información genética del virus, su ADN. Este test es recomendable para mujeres que ya se encuentran en los 35 años, para detectar posibles casos de infección persistente, es decir, infecciones crónicas. Obviamente, si este es el caso, las pacientes presentan un mayor índice de riesgo de desarrollar la enfermedad. No todas las pruebas de detección del VPH que están en el mercado son igual de válidas. Lo test son de diferente calidad, y para que sean fiables deben haberse sometido a controles científicos y estar aprobados por las agencias de medicamentos existentes.
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