En la mayoría de las enfermedades, un diagnóstico a tiempo es la clave para paralizar el avance de la patología. En el caso del cáncer de cuello de útero, es necesario someterse a las pruebas periódicas necesarias para detectar su presencia y frenar su desarrollo.
La doctora Belén Lloveras, patóloga, especialista en citología de l’Hospital del Mar de Barcelona y Consultora de l’Institut Català d’Oncologia, profundiza en las pruebas necesarias para detectar una posible anomalía en el organismo que pueda acabar desencadenando un cáncer de útero.
La primera de las pruebas que se recomienda es la citología vaginal. Consiste en un examen microscópico de las células del cuello uterino que se incluye en toda revisión ginecológica. La citología es una de las pruebas más antiguas en la prevención del cáncer de útero. Su objetivo es detectar el pre-cáncer o el cáncer en el cuello de la matriz. La citología consiste en una extracción de células del cuello del útero mediante el uso de un instrumento ginecológico similar a una espátula. Con él se rasca ligeramente la superficie del cuello, y una vez fuera se tiñen para observarse mejor en el microscopio. Será en ese momento cuando se analicen las células para saber si tienen alguna anomalía que sea síntoma de un posible cáncer. La citología puede provocar alguna molestia en el momento del raspado, pero en ningún caso dolor. Cuando se observan anomalías en las células no necesariamente se tiene que padecer un cáncer. De hecho, son pocos los diagnósticos que acaban siendo un cáncer. España es uno de los países donde el cáncer del cuello de útero tiene menos incidencia. Aunque también es cierto, y es algo que hay que tener en cuenta, que los hábitos sexuales están cambiando y que la llegada de inmigración ha hecho que los índices de virus de papiloma humano hayan ascendido. Cuando una mujer se contagia del VPH lo que este virus hace es distorsionar el núcleo de las células, como por ejemplo su tamaño. Por ello es importante hacer una buena toma de las células. Existen un grupo de virus llamados virus de alto riesgo que pueden acabar desarrollando el cáncer de útero. Cuando se detecta algún tipo de anomalía lo mejor es proseguir con una prueba de detección del virus del papiloma humano, para así verificar el diagnóstico y poner en marcha el tratamiento adecuado. Cabe añadir que el cáncer de cérvix evoluciona muy lentamente, por lo que en la mayoría de casos se llega a tiempo de evitar un desenlace fatal. La protoscopia en una prueba que tiene como finalidad observar el cuello uterino. Gracias al uso de una lente de aumento se observa bien el cérvix, cuya imagen queda ampliada. En algunas ocasiones es necesaria también una biopsia para extraer un trozo de mucosa, pero eso no quiere decir que el diagnóstico final sea un cáncer. Simplemente se trata de una prueba para dar una mejor valoración. El contagio del VPH es muy frecuente, el 80% de las mujeres lo contrae alguna vez en la vida. El cambio de parejas, sobretodo en la gente joven, provoca que el virus se pegue de una persona a otra.
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