
Tan solo un 10% de los pacientes que por medio de resonancia magnética son diagnosticados de hernia discal, son candidatos a someterse a cirugía. El resto, tal y como comenta el doctor Enrique Rodríguez Boronat, traumatólogo y cirujano ortopédico de Clínica Tres Torres de Barcelona, pueden mantener una buena calidad de vida mediante un tratamiento conservador.
Los dolores de espalda pueden tener diversos orígenes: pueden ser por culpa de una inflamación del disco, por una protusión o por un problema facetario. Para prevenirlos, los especialistas recomiendan evitar todo tipo de sobrecargas y de levantamientos de peso. Una buena manera de calmar estas molestias es aplicando calor en la zona a través de una esterilla. Cabe destacar que los estados de ansiedad también crean una situación de tensión que se traduce en dolores de espalda. Realizar ejercicios de estiramiento, yoga, pilates, tonificación muscular y ejercicios dentro del agua son opciones muy buenas para aliviar los dolores de espalda.
Protusión y hernia
Cuando hablamos de protusión nos referimos a una afectación que se produce por la deshidratación del disco, que pierde altura y forma una protusión. Entre dos cuerpos vertebrales se encuentra el disco, que todo él va envuelto por un anillo. El disco es un amortiguador y es blando gracias al líquido que contiene y que, por culpa de las sobrecargas y de la edad, acaba por secarse. Ahí es cuando da paso a la protusión. La hernia, en cambio, aparece porque el anillo se rompe y por la fisura que se crea el disco se hernia, es decir, se sale de su sitio.
Infiltraciones
No es cierto que se operen más casos de los necesarios ya que los médicos siempre optan por intervenir a aquellos pacientes con una sintomatología que obligue a la cirugía. Otras opciones válidas de tratamiento, y de las cuales cada vez se habla más, son la rizolisis y las infiltraciones. Nos referimos a técnicas no invasivas que no tienen contraindicaciones y que sirven para aliviar el dolor. En el caso de la rizolisis, lo que se pretende es conseguir por medio de radiofrecuencia la eliminación temporal del nervio espinal posterior, que es el que manda la información de dolor al cerebro.