
La incidencia de los carcinomas cutáneos es muy alta. Se estima que una de cada tres personas de raza blanca tiene riesgo de desarrollarlo, y se conoce que un 88% de estos casos se dan en cara y cuello. Por otra parte también hay que hablar de la reaparición de los tumores. El 45% de los pacientes diagnosticados de un carcinoma basocelular desarrollará un segundo tumor en el plazo de cinco años.
Carcinoma de Alto Riesgo
Cuando hablamos de un carcinoma de alto riesgo nos referimos a un tumor que aparece en unas zonas determinadas del cuerpo que tanto los dermatólogos como los cirujanos oncólogos consideran de peligro. Estas partes del cuerpo son la zona lateral y central, y alrededor de los orificios: ojos, nariz, etc. Por tanto, como vemos, la localización de los tumores es importante. También se valora el patrón histiológico que muestra por medio de una biopsia, la cantidad de células cancerígenas que penetran en la piel. Como cáncer de alto riesgo también se consideran aquellos que han reaparecido tres o cuatro veces más.
Errores de Diagnóstico
A la hora de diagnosticar existen formas clínicas engañosas. Hay pecas que se confunden con carcinomas y a la inversa, así como ocurre lo mismo con pequeñas fisuras, etc. El polimorfismo clínico induce en muchas ocasiones al error. Por eso muchos especialistas recurren a preguntar cuanto tiempo ha pasado desde que apareció la peca, lunar, etc. Si el paciente dice que hace poco, no hay porqué asustarse. Si en cambio confiesa que ya hace algún tiempo habrá que apresurarse en comprobar si se trata de un carcinoma o no. Por tanto la historia clínica y la experiencia del médico hacen que se produzcan menos errores de este tipo.
Cirugía Microscópica de Mohs
La cirugía microscópica de Mohs permite dar un índice de curación en este tipo de carcinomas que ninguna otra técnica, ya sea histiológica, quirúrgica o microscópica puede dar. Lo que se hace es seguir el tumor por la parte de la base y la zona lateral, y se analiza por medio de unos cortes que se realizan. Esos cortes se extraen y se congelan. Después se someten a análisis y en cuestión de 3 horas se ha podido eliminar el tumor, algo que ocurre en un 90% de los casos. Uno de sus puntos positivos es que no afecta al tejido sano de alrededor y la reconstrucción de la zona se puede hacer con la misma anestesia de la intervención.
Esta técnica está indicada en los casos en que un carcinoma se ha operado y ha vuelto a aparecer, para aquellos tumores que surgen en las zonas de riesgo comentadas anteriormente, y también cuando existen factores de riesgo. También está indicada para tumores pequeños.