Operar un juanete
En cada momento habrá que valorar al paciente y la clínica que presenta. Siempre se dice que si un juanete no duele es mejor no operarlo, pero eso es un error porque si se le deja evolucionar puede llegar a afectar a otras partes del pie, con lo que la afectación sería aún de mayor gravedad. Por eso siempre hay que hacer una valoración de la deformación causada y de la mecánica del pie.
Técnicas quirúrgicas
Cuando hay un juanete instaurado, la única solución es la cirugía. Hoy en día contamos con más de 150 técnicas quirúrgicas para operar un juanete y hay que elegir siempre la más adecuada para cada persona según la valoración del pie que se haya hecho. Por tanto, nunca se puede generalizar y siempre habrá que escoger entre la cirugía percutánea o la de campo abierto en función del caso. La anestesia que se emplea en podología siempre es local.
¿Los juanetes pueden ser bilaterales?
Por lo general, el juanete aparece de forma bilateral aunque también puede estar solamente en un pie. Si se han de operar lo mejor es intervenir primero un juanete y luego el otro, porque así se garantiza que el paciente pueda caminar enseguida. La recuperación tras la cirugía dependerá mucho de la técnica que se haya usado pero por lo general no suele durar más de un mes.
Cuidado con las reincidencias
Si una vez operados del juanete volvemos a reincidir en los malos hábitos es muy probable que el juanete vuelva a aparecer. Lo mismo ocurre si el problema aparece por una desviación propia del pie. En estos casos, tras haberse sometido a la cirugía, el paciente deberá usar una plantilla para compensar el desequilibrio que le provoca la aparición del juanete.
Palabras clave: juanete, cirugía percutánea, pie
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