Gran parte de la población tiene problemas de reflujo gastroesofágico; es una patología que tiene muchos síntomas diferenciados y por ello, mucha gente no sabe que tiene una hernía de hiato. Se puede presentar como tos crónica, problemas de laringitis o dolor torácico.
Los pacientes con tos persistente presentan una irritación y muchos de ellos, acuden remitidos por el otorrino. Cada vez hay más gente que es dependiente del Omeprazol o dependientes del anti-ácido. Hay pacientes que tienen una hernia de hiato que puede pasar totalmente asintomática, como pacientes que tienen reflujo o acidez y no tienen una hernia de hiato.
Hay una serie de alimentos como el alcohol, el café, el tabaco o las grasas que son irritativos y que relajan el esfínter que hay entre el esófago y el estómago que impide que suba el ácido del estómago hacia el esófago. Como pueden relajar el esófago pueden tener reflujo de forma puntual, como después de una comida copiosa.
Existen armas terapéuticas para curar la hernia de hiato. Las razones por las que se debe operar son porque los síntomas sean importantes o resistentes al Omeprazol o en pacientes que desarrollan esofagitis. Se afecta la mucosa del esófago y esta afectación puede tener varios grados; a partir de cierto grado, estaría indicado el tratamiento quirúrgico, que es una solución definitiva.
La continua irritación de la mucosa del esófago por el ácido del estómago puede llegar a desarrollar un cáncer de esófago. Hoy en día se cuenta con cirugía laparoscópia, mínimamente invasiva.
La intervención de una hernia de hiato consiste en arreglar ese cierre que no funciona. Los pacientes que tienen una hernia de hiato, anatómicamente la zona del diafragma que separa la parte de tórax y abdomen por donde pasa el esófago, tienen ese orificio más grande; en esos casos, hay que cerrarlo. Se utiliza el estómago para hacer como una bufanda alrededor del esófago que intenta hacer ese mecanismo de cierre.En los pacientes que tienen el reflujo sin hernia, el cierre del orificio no es tan necesario.
Es una cirugía con anestesia general. Los pacientes ingresan por la mañana y en 48 horas se pueden ir a casa y hacer vida normal en, como máximo, una semana e ircorporarse al trabajo en 15 días.

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