
Para muchas personas no resulta extraño que al comer o, simplemente, tan sólo con tocar determinadas frutas típicamente veraniegas, como
cerezas y melocotones, empiecen a sufrir molestias en la boca e incluso en el estómago. La doctora Anna Cisteró, directora del servicio de Alergología de USP del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona lo atribuye a la inmensa capacidad
alergénica de estos alimentos.
Picor en la boca, lengua, labios, a veces con hinchazón incluido, en el paladar, garganta... son algunos signos del llamado
síndrome oral provocado por las frutas que causan
alergia. El origen de estas reacciones se encuentra en una sustancia presente en su piel, el LTP. El síndrome oral es la más leve de las consecuencias, ya que los casos más agudos registran
dolor de estómago y abdominal.
En verano y finales de primavera,
cerezas y melocotones lideran el ranking de frutas con capacidad para provocar molestias. También se le suman el albaricoque y las almendras, especialmente las tiernas.
El
potencial alergénico de estos alimentos no solamente se transmite por contacto, sino también por aire. La
suspensión de las partículas conlleva que muchas personas no soporten estar cerca de un cesto de melocotones en casa.
El mundo de los alimentos alergénicos depara muchas sorpresas: la doctora Cisteró explica el caso de pacientes con aparente intolerancia al marisco tras asistir a un coctel... pues bien, las molestias no estaban causadas por el marisco, sino por el trozo de
lechuga que suele acompañarlo.