
Las cataratas seniles son una afectación de la salud ocular provocada por la edad de la persona. No se puede predecir con exactitud el progreso de una catarata porque algunas de ellas evolucionan en meses y otras en años, tal y como apunta el doctor Sergio Bonafonte, cirujano oftalmólogo y experto en retina y vítreo.
Como norma, las cataratas progresan lentamente pero se está comenzando a ver que están aumentando los casos de cataratas en personas jóvenes, es decir, que comienzan en edades más tempranas. Los síntomas varían de una persona a otra pero son en conjunto bastante homogéneos. La persona suele empezar a notar molestias a la luz del sol, percibiendo también deslumbramientos con las luces de la noche y notando un ennublamiento del ambiente. En el caso de la catarata incipiente puede darse el caso de que no se noten síntomas previos.
Catarata total
La catarata total normalmente es una catarata que ha evolucionado más del tiempo necesario o también puede aparecer por culpa de un traumatismo. Lo que debemos hacer antes de intervenir es asegurarnos de que la parte posterior del ojo está bien. Gracias a una ecografía y a otras pruebas se podrá valorar si la retina y el nervio óptico funcionan bien, es decir, que no se ha producido ni una atrofia del nervio ni un desprendimiento de retina.
Tratamiento
La catarata siempre tiene como tratamiento la cirugía. La técnica empleada recibe el nombre de facoemulsificación y hoy en día es la técnica de elección. Funciona con ultrasonidos y lo que se hace es sacar el cristalino sucio y cambiarlo por uno totalmente limpio. La mayoría de pacientes requerirán unas gafas finas para algunas actividades como leer, pero el resto del día verán perfectamente. A la hora de intervenir los ojos, lo mejor es hacerlo por separado, es decir, primero un ojo y al cabo de unos días operar el otro. De esta manera se evita que, en caso de que hubiera una infección, ésta afectara a ambos ojos.