
El carcinoma basocelular es el tumor cutáneo maligno más frecuente. Afecta sobre todo a personas de mediana edad y se considera el de mejor pronóstico si lo comparamos con otros tipos de carcinomas de la piel.
El doctor Pablo Umbert, profesor y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor y director del Instituto Pablo Umbert en la Clínica Corachán de Barcelona, ha diagnosticado a más de 25.642 pacientes de carcinoma maligno cutáneo que han sido biopsiados en los centros que dirige.
Carcinoma basocelular
El carcinoma basocelular es el más frecuente de todos los carcinomas cutáneos y su gran problema es que no molesta en exceso, con lo que en muchas ocasiones puede pasar desapercibido. Crece de forma muy lenta y aparentemente no parece peligroso. Hay zonas en las que aparece donde tiene más importancia que en otras. Por ejemplo, en la parte periférica y central de la zona H será más invasivo. Sin embargo, estos tumores no dan metástasis en la mayoría de ocasiones. Los factores que favorecen su aparición van desde la influencia del sol hasta la genética, pasando por los traumatismos. Uno de los puntos donde más hay que incidir en este tipo de tumor es en la prevención, que no se lleva a cabo como se debiera. De todas formas, el mensaje que se debe transmitir a las personas con una problemática de este tipo es de tranquilidad porque este tipo de tumores se curan en la mayoría de ocasiones con facilidad.
Tratamiento
En gran parte de los casos solo con ver la lesión ya se puede efectuar el diagnóstico. Por lo que se refiere al tratamiento, éste dependerá de varios parámetros: de la localización de la lesión, de si ya se ha tratado ese carcinoma con anterioridad, del tipo histológico, de la disponibilidad del paciente o del estado general en que se encuentre. Hoy en día contamos con seis opciones terapéuticas que se seleccionarán en función de los parámetros que hemos comentado. Cabe añadir de todas maneras que las posibilidades de fracaso terapéutico son frecuentes ya que hablamos de un tipo de carcinoma que puede necesitar ser operado un par o tres veces.
Técnicas diagnósticas y tratamiento estrella
La mejor técnica diagnóstica, sin duda, es la biopsia. Sin embargo, el doctor Pablo Umbert es un gran precursor del DIC, el diagnóstico inmediato cutáneo, que permite saber en 20 minutos de qué tipo de lesión estamos hablando. La fiabilidad de este diagnóstico es muy alta y gracias a su rapidez el paciente puede ser intervenido en cuestión de días. Por lo que se refiere a tratamientos, el que destaca entre todos es la cirugía de Mohs. Esto es así porque ofrece un control histopatológico muy bueno y resulta ser una técnica que respeta al máximo el tejido sano. Otras opciones, sobre todo para carcinomas superficiales, son los inmunomoduladores. El tratamiento fotodinámico, a pesar de las molestias que puede acarrear, también constituye una buena opción, aunque no sirve para tumores muy profundos.