También están las bicicletas de toda la vida, donde la puntera se sujeta sin requerir calzado especial, y que ejerce presión sobre la planta y en algunos pedales por su morfología puede causar dolor, comenta José María Carnero, Secretario del Colegio de Podólogos de Catalunya.
Mucha gente no preparada físicamente, y que no ponen atención al calzado para llevar la bicicleta, está provocando un aumento significativo de las lesiones graves en los pies, ya que hay personas que llevan chanclas y por culpa de las rozaduras con el asfalto, un golpe fortuito u otras causas sufren lesiones, por lo que debe llevarse un calzado de protección de las partes blandas del pié y de los dedos, tema que extrapolando también debería aplicarse a los que circulan en moto.
A nivel de playa o zonas arenosas pasa un poco lo mismo, ya que se descuida la protección de los pies, se camina por zonas abrasivas, con vegetación punzante, y ello acaba llenando los centros asistenciales de lesiones no catalogadas por su poca incidencia.
Conducir con chancletas es otro de los inconvenientes que deberían corregirse, ya que las chancletas pueden atrabancarse con el pedal de freno o el acelerador, y a su vez, el llevar los dedos al aire facilita que haya rozaduras, pérdida de fuerza en los cambios de marcha, cierto retraso en accionar el pedal de freno, etc.
El zapato adaptado a la bicicleta, pese a la lluvia o estar mojado por la causa que fuera, sigue ofreciendo un buen nivel de agarre y eso sí debe secarse lo antes posible para evitar rozaduras, hongos y olores desagradables.
La gente debería calzarse en verano lo más parecido al invierno, con calzado cuya morfología se adapte cómodamente al pié, y que facilite el ejercicio de caminar, ya que estos zapatos de verano, sin suela, planos, que descubren los dedos y tobillos, son una fuente de lesiones y un castigo enorme para los pies.

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