Las chancletas y ese calzado veraniego comportan la posibilidad de sufrir resbalones sobre superficies húmedas, y por otro lado, esos calzados tan planos no amortiguan el movimiento natural de andar, y más si los terrenos son duros. Este calzado de suela fina provoca micro traumatismos que pueden derivar en inflamaciones, fascitis e incluso los espolones de calcáreo que aparecen más adelante.
En los casos en que haya un diagnóstico de una lesión en los pies, especialmente las fisuras leves, en las que el podólogo ha radiografiado los dedos de los pies, deben inmovilizarse los dedos afectados, simplemente juntándolo con un dedo contiguo.
La fisura da dolor, puede cursar un hematoma, puede inflamarse y genera la imposibilidad del movimiento, ya que los huesos de los pies son tan pequeños que provocan la inflamación de las cápsulas articulares.
El zapato de verano ideal sería aquel que por un lado estuviera fabricado con materiales transpirables, que ofreciera una buena sujeción tanto delantera como trasera, y a su vez que tuviera suelas antideslizantes, y ofreciera cierto poder de amortiguación, ya que con ello se cumplirían las premisas principales para la correcta anatomía del pié, recomienda Josep Maria Ogalla, podólogo y Vice-presidente del Colegio Oficial de Podólogos de Cataluña
Luego el hecho de que tenga más tiras, lazos u otros diseños, al igual que el número de contrafuertes, no son esenciales en el calzado veraniego, y por ejemplo hoy muchos materiales sintéticos, suelas microperforadas y talones progresivos ofrecen un confort excelente que no debe envidiar en nada a los calzados de tejidos naturales.

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