
La gente de edad más avanzada debe recurrir a zapaterías especiales para encontrar el calzado más adecuado a sus necesidades. Así lo explica el podólogo Martín Rueda, quien expresa la importancia de cuidar bien los pies al llegar a la tercera edad.
Si el calzado no cumple con las características mínimas exigibles, se generará un problema de apoyo que dificultará el andar de la persona en cuestión.
Calzarse con juanetes
Las personas a quienes no les duelen los juanetes no tienen que operarse necesariamente, aunque sí deberán prestar especial atención a los zapatos que usan. El juanete provoca que el dedo gordo, a nivel de la articulación, se haga muy grande, lo que supondrá un roce constante con el zapato. El zapato debe tener la anchura suficiente en la parte de delante para que el juanete roce lo mínimo posible y, sobre todo, que en esa zona no haya costuras.
Pie cavo y dedos en garra
El hecho de tener el empeine más elevado hace que los pies cavos requieran de un zapato que disponga de un sistema de acordonado para poder graduar la anchura del mismo. Los mocasines también evitarían roces. En el caso de los dedos en garra hay un calzado especial que en la parte de delante tiene en vez de piel, licra. Gracias a este material, los dedos no rozan.
Caídas de personas mayores
Muchas personas de la tercera edad tienen problemas a la hora de caminar y cierta tendencia a caerse. La suela de los zapatos de estas personas debe ser acolchada y amortiguada, blanda y a poder ser con cámara de aire. Las cámaras de aire ayudan a disipar la onda de choque cada vez que el pie impacta contra el suelo. A su vez, dan más estabilidad y seguridad al caminar.