
Recientemente se han publicado los datos de un importante estudio español, en el que ha participado la Fundació Imor, que concluye con la afirmación de que los pacientes de cáncer de próstata que han sido tratados con braquiterapia mantienen una mejor calidad de vida que los que se han sometido a tratamientos de radioterapia o cirugía.
El doctor Benjamí Guix, onco radioterapeuta y director de la Fundació Imor de Barcelona, explica los buenos resultados de la
braquiterapia y en qué casos está indicada su aplicación.
Cómo valorar la calidad de vida
La calidad de vida de los pacientes que han sido tratados con
braquiterapia se mide a través de unos cuestionarios que deben rellenar. En 55 preguntas se incluyen diversos parámetros que sirven para dar idea de qué resultados ha dado el tratamiento. Se pregunta sobre si se experimentan problemas al orinar, si sufren incontinencia, si pueden mantener relaciones sexuales… Todas estas cuestiones, validadas internacionalmente, miden tanto el funcionalismo urinario como el social. Las puntuaciones obtenidas al cabo de los años de aplicar el tratamiento eran las más altas en los casos de
braquiterapia. Los pacientes que participan en este estudio son todos aquellos que acuden a los centros participantes, como el caso de la Fundació Imor, y que presentan
cáncer de próstata. No se realiza ninguna otra selección porque si así fuera los datos no serían 100% fiables.
Elegir el tratamiento más adecuado
En los casos en que el
cáncer de próstata se encuentra en un alto nivel de riesgo, la cirugía está contraindicada, y cada vez más se deja de recomendar para los casos de nivel medio. La
braquiterapia es el tratamiento ideal para los tumores localizados y que no han salido de la próstata. Para valorar el estado del cáncer se tienen en cuenta tres factores clave. Por un lado el nivel de
PSA, que debe ser menor de 10. En segundo término se observa el grado de Gleason, un parámetro que sirve para medir la agresividad de las células y que se computa del 1 al 10. A partir del 7 las cifras son preocupantes. Por último, se valoran las biopsias positivas en un lóbulo. Si el resultado fuera positivo en los dos habría que revisar al paciente ya que su grado de riesgo podría ir en aumento.
Otras pruebas para valorar el cáncer de próstata
Otras de las técnicas que se usan en los casos de
cáncer de próstata son la resonancia magnética con bobina endorectal y la resonancia espectroscópica, que valora la composición química dentro de la próstata. Ambas técnicas sirven para corroborar el diagnóstico.
Riesgo de recaída
Los pacientes que han sido intervenidos hace años también se han sometido a pruebas en las que se ha valorado su riesgo de recaída. De hecho, estas mesuras deben hacerse en cualquier tipo de patología para conocer los resultados de la técnica que se utiliza y saber si son mejores o peores en comparación con los otros métodos utilizados. Los datos que se han obtenido en los últimos diez años (el tiempo que la
braquiterapia se lleva aplicando en nuestro país), muestran unos resultados de curación sin aumento del
PSA que llegan al 98%, unas cifras realmente buenas.
Terapias combinadas
La
braquiterapia es la técnica ideal para los tumores de bajo riesgo, es decir, aquellos que cumplen los tres parámetros antes citados y que no superan las cifras que significarían peligro. Cuando uno de los parámetros falla es cuando se usa la
braquiterapia acompañada de radioterapia con intensidad modulada, una tecnología considerada de última generación.
Los valores del PSA
Después de someterse a un tratamiento con
braquiterapia y una vez exterminado el tumor, se debe hacer un seguimiento de los niveles de
PSA. Lo normal es que las cifras se estabilicen, aunque de vez en cuando suelen aumentar ligeramente. Lo importante es que esas oscilaciones se mantengan dentro de unos límites, que nunca se disparen. El
PSA es muy ben marcador a la hora de valorar el estado del paciente. Si pasado cierto tiempo el
PSA es bajo se considera que el paciente está totalmente curado. La
braquiterapia consigue en la mayoría de los casos que eso ocurra. La prueba está en que las recaídas de
cáncer de próstata ocurren en raras ocasiones, es decir, que no son algo habitual.