Para clasificar si un paciente tiene obesidad se ha de cuantificar el grado de sobrepeso que éste tiene. Conociendo la talla y los quilos se realiza un cálculo matemático para tener obtener un dato que es el índice de masa corporal, y de esta forma se dará obesidad mórbida si este índice es mayor a 40 quilos por metro cuadrado. En general y por regla puede estimarse que todo aquel que sobrepase en 40 quilos su peso ideal tiene obesidad mórbida.
El único tratamiento efectivo y tratamiento a largo plazo para un paciente con obesidad mórbida es la cirugía, ya que las dietas no consiguen esa pérdida de quilos necesaria para revertir esa obesidad mórbida o para evitar enfermedades relacionadas con esa obesidad.
Un paciente con esta obesidad, suele llevar aparejados otra serie de problemas tanto médicos (colesterol, diabetes, apnea…) como sociales (problemas de acceso a ciertos espacios, depresión, baja autoestima, no caber en una silla, falta de tiendas de ropa adecuadas a su talla).
La obesidad infantil es un problema que avanza y que debería ser una alerta para los padres de estos niños, ya que su futuro depende de si finalmente esos niños y niñas tienen o no obesidad mórbida.
Actualmente hay varias opciones terapéuticas o quirúrgicas para tratar esa obesidad. A grandes rasgos se puede decir que hay dos vías para lograr esa reducción de obesidad, por un lado, la reducción del volumen del estómago para llegar antes al punto de saciedad, y en segundo lugar reducir la longitud del intestino donde se van a absorber las calorías.
Las técnicas de reducción de estómago se pueden hacer por varias metodologías, ya sean las bandas gástricas, las anillas…, mientras que el bypass gástrico es una técnica que compagina partes de la técnica de reducción de estómago y parte de reducción del intestino, con buenos resultados siendo una técnica mixta.
La forma de comer del paciente, el grado de obesidad y las enfermedades asociadas a esa obesidad, determinarán el tratamiento a seguir.
El objetivo de los cirujanos no sólo es que el paciente pierda peso, sino que con esa cirugía se persigue mejorar aquellas enfermedades paralelas y asociadas, y muchas de ellas como la apnea del sueño y la diabetes pueden curarse y sino al menos mejorar su incidencia negativa sobre el organismo.
Hablando del bypass gástrico, esta técnica se diseñó en los años 60 no para perder peso sino para evitar el reflujo gastroesofágico pero se vio que los pacientes perdían peso y con el tiempo se modificó para acabar siendo una cirugía bariátrica.
El origen de la obesidad es multifactorial, e incluso un 20% de esos factores pueden ser genéticos y familiares, pero sí es verdad que un 95% de ellos evidentemente son obesos por culpa de una sobreingesta de calorías.
Es importante que el paciente que oscila su peso de forma continua, 10 quilos arriba y 10 quilos abajo, sepa que ello conlleva un grave riesgo para el corazón, y que si ha llegado a perder esos quilos debe seguir con esa constancia para rebajar algo más su peso hasta llegar a un peso ideal o poco por encima, con lo que eliminará muchos perjuicios sobre su salud y muchos prejuicios sobre su persona.
El post-operatorio es muy llevadero gracias a estas técnicas de laparoscopia, con poco dolor, apenas dos o tres días ingresados, y con mucha recuperación anímica al ver que con esta cirugía su sobrepeso se va a reducir un 80% al cabo de un año. A ello es importante que se modifiquen los hábitos de vida, mantener una alimentación equilibrada, y así olvidar para siempre esa obesidad.
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