
La Braquiterapia es el tratamiento ideal para los pacientes que presentan un tumor organoconfinado en la próstata.
El doctor Benjamí Guix, oncoradioterapeuta y Director de la Fundació IMOR de Barcelona, explica en qué consiste esta técnica para eliminar los tumores de próstata.
Tipos de Braquiterapia
Distinguimos dos tipos de braquiterapia que se aplican en función de las características que presente el tumor. Los carcinomas de buen pronóstico se tratan por medio de la colocación de unos implantes permanentes que no son más que unas fuentes radioactivas que se dejan dentro de la próstata. Se las deja actuar y, cuando se ha finalizado con su colocación en el cuerpo del paciente, éste se marcha a casa con ellas en el interior de manera que el tratamiento continuará. Para los tumores prostáticos más agresivos se recomienda optar por la técnica más contundente que se basa en la colocación de unos catéteres en la zona donde está ubicado el tumor. Por su interior se hacen pasar la energía radiactiva durante un tiempo limitado, y a continuación se retiran. Evidentemente, las dosis aplicadas son más intensas. El grado de Gleason, los niveles de PSA y la agresividad del tumor nos harán elegir una opción u otra.
¿Qué Ocurre con las Semillas Radiactivas?
Las semillas radiactivas, tal y como hemos comentado, se quedan en el interior del cuerpo del paciente de por vida. Están recubiertas por una funda de titanio, el material más biocompatible que hay en el mercado porque no se degrada ni resulta intolerado. La sustancia que irradian se va gastando al cabo de los meses, y por eso las semillas dejan de hacer efecto. El hecho de que estas cápsulas continúen en el organismo del paciente no supone ningún inconveniente para su salud.
Proceso de la Intervención
Antes de realizar el tratamiento se duerme la zona del perineo para que el paciente no sienta nada. Tras realizar la braquiterapia, el paciente puede marcharse a casa sin problemas. Se recomienda que, por motivos de la sedación, el individuo no conduzca hasta pasadas 24 horas, ya que sus reflejos podrían ser más lentos. Deberá visitar al médico a los 6 meses para realizar una medición de los niveles de PSA, y tras esto la siguiente visita se programará un año después. Con el tiempo se irán distanciando más a no ser que se vuelva a detectar un aumento del PSA. Cabe recordar que muchas mutuas cubren este tratamiento en el ámbito de la medicina privada ya que se considera muy útil.