
Por lo general, los lactantes y los niños de corta edad cuentan con un sistema de defensas inmaduro que los hace más susceptibles de contraer infecciones, sobre todo las de tipo respiratorio. Estos problemas pueden adquirirlos en la guardería o en el propio hogar si es que algún familiar presenta una sintomatología del estilo.
El doctor Josep Allué Creus, farmacéutico y profesor de fisiología vegetal de la Facultad de Farmacia de la Universidad Autónoma de Barcelona, comenta la existencia de una serie de sustancias naturales que son capaces de influir en el sistema inmunitario y que reciben el nombre de beta-glucanos.
Madurez del sistema inmune
Todo ser humano llega al mundo desprotegido de todo, con un sistema inmune que aún depende del seno materno. Hasta los 7 años, más o menos, no se consigue dejar de ser dependiente y ese es el momento en que el propio sistema inmunitario nos permite protegernos de forma eficaz. Este es el motivo que explica que los niños pequeños sean más susceptibles de enfermar. Tampoco debemos olvidar que nuestra mayor vulnerabilidad viene de la mano de los grandes cambios de temperatura, tanto en invierno como en verano.
Los beta-glucanos
Los beta-glucanos son unos polímeros de glucosa, una molécula de glucosa que se puede unir formando cadenas muy largas. Su manera de unirse desde el punto de vista de la bioquímica hace que el enlace le dé a esa estructura diferentes características y propiedades. En resumen, hablamos de una estructura compleja y específica elaborada por los seres vegetales para situarse en la pared y protegerse. El mecanismo de acción es completo e incide en muchos aspectos del sistema orgánico. Hablamos de una sustancia inmunomoduladora que estimula cuando se está bajo de defensas y que también la puede bajar si se tienen en exceso. Otras de sus acciones se centra en mejorar el funcionamiento de algunos tipos de células, como las situadas en la piel y en las mucosas. Mantiene las defensas en su nivel adecuado y permite mejorar las células del aparato respiratorio.
Donde encontrarlos
Los beta-glucanos se encuentran en vegetales como setas y hongos, ya que forman parte de su estructura. Sin embargo, no todos los vegetales comparten estas estructuras ni tampoco su acción, así que hace falta extraerlos de los demás componentes y depurarlos para que tengan los efectos adecuados y sean eficaces.
Vitamina C y beta-glucanos
La vitamina C es el más potente antioxidante del que disponemos, sobre todo en los procesos basales. Por tanto, unirla a los beta-glucanos es una inteligentísima aportación para el cuerpo. De hecho, en la farmacia ya existen productos que contienen ambos elementos, los beta-glucanos procedentes de las gírgolas y la vitamina C. El compuesto se administra de forma galénica y hay dos tipos solución: la líquida, que es como un jarabe de buen gusto que se dosifica por quilos de los niños y que se toma una vez al día en ayunas, y las cápsulas, que son para niños más mayores y que en función de su edad deben tomar de 1 a 3 al día.