
Algunas de las personas que sufren de
obesidad severa, no de un ligero sobrepeso, presentan trazos psicológicos basados en una
baja autoestima, aislamiento social con riesgo de crear una relación de dependencia, y tristeza. Son algunos de los síntomas detectados por Imma Peñas, psicóloga clínica de Obesity Medic.
Según Peñas, el
culto al cuerpo imperante en la actualidad influye en la concepción que algunas
personas obesas tienen de sí mismas. De sentirse insatisfecho con la propia imagen se puede pasar a una estado permanente de tristeza y de aquí desembocar en el enclaustramiento doméstico. Un aislamiento social que, en los casos más agudos, puede degenerar en una relación de
dependencia basada en el "tú me aceptas y yo dependo de ti".
Imma Peñas defiende la labor del
psicólogo porque ayuda a los pacientes a
reducir los niveles de ansiedad. Muchos obesos establecen una relación con la comida no fundamentada únicamente en el hambre, sino también en el placer. En determinados casos de gran sobrepeso, se ingieren alimentos en grandes cantidades por razones de "ansia, aburrimiento o gula".