El papel de la genética es bastante relevante a la hora de detectar a pacientes con un riesgo cardiovascular, puesto que un 40% de dicho riesgo viene definido por factores genéticos. El 60% restante es por factores ambientales. El doctor Roberto Elosua, investigador y coordinador del Grupo de Epidemiología y Genética Cardiovascular del Institut Municipal d'Investigació Médica (IMIM) de Barcelona, explica que se han encontrado alrededor de una treintena de variantes genéticas que se asocian a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, como por ejemplo sufrir un infarto de miocardio.
A continuación se comenta cómo dichos valores pueden ayudar a la predicción de riesgo cardiovascular y también en el abordaje de estas patologías, sobre todo en el grupo de personas de riesgo intermedio.





