Así la palabra ictus en España, ya engloba al resto de enfermedades cerebrovasculares como embolia u otras, y en cambio ictus ya significa choque, algo que ocurre de repente, y por tanto es muy acertado su uso entre los neurólogos.
Con la frase “el tiempo es cerebro” se da a entender que el ictus es una emergencia médica con la misma necesidad que un infarto de miocardio o los politraumatismos, comenta el Doctor Sergio Calleja, neurólogo del Hospital Central de Asturias.
El diagnóstico del ictus se basa en la clínica, los datos clínicos, lo que cuenta el paciente y las primeras exploraciones de los médicos. La atención por un neurólogo en los primeros minutos, en los primeros síntomas, será fundamental para su diagnóstico y para su terapia. El conocimiento por parte de la población de los síntomas del ictus, es fundamental para colocar al paciente en el hospital e iniciar cuanto antes las pruebas para tratar a ese paciente.
En los EEUU emplean la escala de Cincinnati, que es una escala creada para evaluar tres datos concretos para hacer un pre- ingreso hospitalario por causa de ictus: si existe asimetría de la cara, si uno de los brazos tiene menos fuerza que el otro, y finalmente si existe una disfunción del lenguaje. Si existe alguna de estas tres causas, se activa el sistema sanitario para tratar a ese paciente, ya que en un 70% de los casos, esa sintomatología derivará en un ictus.
El margen de error en las unidades de ictus presentes en los centros hospitalarios, en principio es mínimo, ya que se complementarán otras pruebas, no en vano la sintomatología entre un ictus isquémico y un ictus hemorrágico es difícil de diferenciar y por tanto es mejor realizar scanner craneales para descartar que no sufrieran otras patologías como una crisis epiléptica, tumores, u otras.
Desde mediados de la década de los 90, los pacientes que sufren un ictus agudo, pueden ser tratados con una medicina a base de un tratamiento fibrinolítico, que ayuda a fragmentar el coágulo y hacer que la sangre fluya y llegue al cerebro.
Los síntomas transitorios deben ser la primera alarma de nuestro cerebro para llevarnos de urgencias al centro médico especializado, ya que si no dura y no duele, no significa que se haya reestablecido el riego sanguíneo de forma natural, sino que en un plazo de un tiempo determinado, unos tres meses, tiene muchas posibilidades de repetirse y con mayor gravedad; lo que evidentemente, va a poner en grave riesgo la vida del afectado.
Las pruebas que se realizan en las unidades de ictus, pasan primero por unos análisis para confirmar si es un ictus, por lo tanto un scanner craneal o resonancia, junto a un estudio electrocardiográfico para saber si el origen está en el corazón. Si el paciente ya queda diagnosticado, se le instaura un tratamiento fibrinolítico por vía intravenosa para llegar a la zona del cerebro afectada del paciente. En los pacientes que han llegado más tarde, fuera de las tres primeras horas desde el ataque de ictus, en algunos hospitales, se les disuelve o extrae el trombo con mecanismos especiales de tratamiento intraarterial, o bien una tecnología que permite navegar a través de la circulación sanguínea del paciente, y mediante un catéter poner el fibrinolítico en la zona donde está el trombo. Más información en: ictussen

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