
Cuando una persona nota un dolor intenso en el pecho que además irradia hacia el brazo izquierdo, siente que respirar le cuesta y nota sensación de mareo y náuseas, es posible que esté a punto de sufrir un infarto. Ante tal situación, lo que hay que hacer es acudir al servicio de urgencias sin más dilación.
El doctor Guillermo Oller, cardiólogo de Clínica Pilar Sant Jordi de Barcelona, nos comenta cuales son los síntomas de un infarto y cómo hay que actuar para evitar males mayores.
Actuar de Forma Rápida
Como apuntábamos, lo primero que hay que hacer es acudir a un centro hospitalario o llamar al servicio de emergencias para que acudan en nuestra ayuda. El tiempo que pasa desde que comienzan los primeros síntomas hasta que somos tratados es fundamental en la resolución del problema. Cuando más rápido se actúe antes se abrirá la arteria obstruida y mayores posibilidades de éxito habrá.
Diagnóstico Rápido
Puede darse el caso que la sintomatología ceda al cabo de unos minutos, por lo que la persona no le de la importancia que tiene y no acuda al médico. Es importante saber que ante cualquier dolor como el descrito hay que acudir al doctor y que éste efectúe una revisión para descartar que se pueda convertir en un episodio coronario de gravedad. El diagnóstico debe ser dado en menos de 24 horas para el paciente sea derivado, en caso de que sea necesario, a un cardiópata.
Confusión de Síntomas
También suele ocurrir que se produzca una confusión ante los síntomas de un infarto y los de una crisis de ansiedad. También es cierta que tras muchas crisis de ansiedad se esconde una cardiopatía isquémica y ambas cosas pueden entremezclarse. De todas maneras nunca hay que dar por hecho un diagnóstico y lo mejor es ir a urgencias cuando se produzcan estas alteraciones. Ocurre también que a muchas personas les da vergüenza consultar por esos dolores por si acaban por ser una falsa alarma, pero nada más lejos de la realidad. No acudir al médico es poner en riesgo su propia vida.
Pruebas Necesarias
Ante un paciente con estos síntomas, las pruebas que hay que hacer pasan por un electrocardiograma y una radiografía de tórax. Si no se trata de una enfermedad coronaria puede ser un problema bronquial, aórtico o pleural. Como indicábamos, en cualquier caso siempre es importante la rapidez de actuación para evitar males mayores que impliquen la posibilidad de arriesgar la vida.