Hace unos años era muy frecuente encontrar a pacientes diabéticos a quienes se les debía amputar una parte de la extremidad inferior. Hoy en día estas complicaciones persisten y se calcula que entre un 5 y un 15% de los pacientes diabéticos pueden necesitar la amputación de un pie, una pierna o de algunos de los dedos del pie para poder sobrevivir.
El doctor Martín Rueda, podólogo, destaca la importancia de controlar la formación de heridas en los pies diabéticos con el fin de evitar futuras complicaciones. La diabetes y los pies Hoy en día entre un 45 y un 83% de las amputaciones realizadas en nuestro país son en pacientes diabéticos. A pesar de que la información de la que se dispone en la actualidad en referencia a esta enfermedad es muy amplia, hay personas que por su situación personal no pueden cuidarse lo que deberían. Es el caso de pacientes diabéticos de edad muy avanzada y que ademas viven solos. Estas condiciones les dificultan el poder examinarse las plantas de los pies a diario y detectar de esta manera la aparición de alguna herida. Además en muchas ocasiones las pequeñas úlceras en las plantas de los pies no provocan dolor, con lo cual es más fácil que se produzca una infección que derive en gangrena. La causa de las amputaciones está relacionada con un problema arterial. Los vasos se hacen pequeños y la pared de la arteria pierde permeabilidad. La falta de oxigeno en los tejidos propicia que cualquier herida se complique de forma muy rápida y que, si no se detecta a tiempo, se tenga que recurrir a la amputación. Síntomas que deben alertar Para evitar complicaciones del tipo que tratamos es recomendable estar alerta ya que determinadas señales de nuestro cuerpo pueden darnos una pista sobre nuestra salud. Por ejemplo, una persona que por las noches sufra calambres en las piernas y a quien se le queden los pies fríos es posible que sufra un problema de este tipo. Esto ocurre porque la sangre, al estar el cuerpo en posición horizontal, no llega a la parte de las extremidades. Otro de los casos sería el de la llamada enfermedad del escaparate, aquella por la que la persona debe interrumpir su paso al caminar por el dolor que siente en los pies. Cualquiera de estos ejemplos, o alteraciones de sensibilidad o roces en los pies deben ser consultados inmediatamente con el especialista. Los riesgos del pie diabético Como ya hemos mencionado, las personas con diabetes son más susceptibles de sufrir problemas en las extremidades inferiores. El pie diabético es un pie de riesgo, ya que la planta del pie es una zona de carga. Callosidades o heridas pueden derivar en una úlcera no detectada ya que el paciente no se da cuenta porque no siente dolor. Por eso es necesario que ante la más mínima callosidad, incrustación de una uña, o alteración similar a las enumeradas, la persona con diabetes no se manipule sola el pie, sino que acuda a su centro asistencial a revisarse el problema. El calzado en el pie diabético tiene suma importancia Una persona enferma de diabetes debe ser muy minuciosa a la hora de escoger tanto el calzado como los calcetines que usa. Éstos últimos deben ser de un material que no cause irritaciones a la vez que no debe comprimir la pierna. En lo que se refiere al calzado, la suela tiene que ser muy blanda, como un colchón, y no deben existir costuras en el interior del zapato. La persona debe poder mover los dedos del pie con total libertad. Para acertar en la compra del calzado se recomienda probarse los zapatos por la tarde ya que el pie está más dilatado que por la mañana. De esta manera se evitará escoger unos zapatos que compriman el pie. Por último, cada vez que la persona se descalce deberá comprobar que no hay ninguna herida ni micosis en la planta del pie ya que, recordemos, esas son las puertas de entrada de las infecciones que pueden acabar siendo un problema más grave, como la gangrena.
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