Un alergeno oculto sería aquella sustancia que, en apariencia, no la vemos. Hoy en día se exige que todo esté etiquetado, pero a veces es realmente difícil. Así se encuentran pacientes que haciendo una dieta exenta del alimento al que son alérgicos, de vez en cuando hagan reacción y siempre es por el alergeno oculto.
En medicamentos es más difícil que esto ocurra ya que se debe poner exactamente la composición; aunque a veces, el nombre que se pone no es el que reconoce el paciente. Existen unos listados que contienen todas las maneras de denominar cierto tipo de alergenos.
En el jamón ibérico existen los ácaros, ya que estos hacen bueno al jamón. El problema es que hay pacientes que pueden hacer alergia a estos ácaros ingiriéndolos; no siempre quien tiene problemas al respirarlos tendría problemas al comerlos. También se ha dado algún caso de reacción a un medicamento por los ácaros del jamón.
En el proceso de elaboración de los embutidos pueden esconderse alergenos, como por ejemplo la leche; en la piel del embutido se dan algún tipo de hongos. No pelarlo puede dar casos de alergia a los hongos. Otro caso muy común es manipular alimentos con utensilios que han tocado un alergeno, como por ejemplo un cuchillo con el que se ha cortado queso.
Algunos caramelos, como el Sugus, pueden tener clara de huevo. También en algún vino se utilizan las claras porque son buenos filtros.
Cuando hay una reacción alérgica, se debe acudir a un servicio de urgencias con aquello que se ha tomado, sea alimento o medicamento ya que esto ahorra pasos en un diagnóstico.

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