
El alcoholismo es un tipo de drogodependencia que arruina la vida social, laboral y familiar de la persona que la sufre. La dependencia del alcohol puede llegar a ser muy peligrosa, y aunque muchos sectores de la sociedad rechazan a las personas alcohólicas, hay que entender que estamos hablando de una enfermedad crónica.
El doctor Antoni Gual, psiquiatra y director de la unidad de Alcohología del Hospital Clínic de Barcelona (unidad que en 2009 cumplió su 25 aniversario), coincide con otros especialistas en que la frontera entre una persona
alcohólica y otra a la que gusta beber es muy difusa. La persona dependiente es aquella cuya vida está condicionada por el
alcohol. Cuando el
alcohol está por encima de otras prioridades, cuando se pierde la libertad al estar sometido a tomarse una copa, es cuando hablamos de un enfermo con una adicción.
El perfil de un Alcohólico
En realidad no existe un perfil de persona
alcohólica. Estamos hablando de personas normales que caen enfermas, y cuya enfermedad consiste en necesitar beber a todas horas y para realizar determinadas actividades, es decir, que son dependientes de la bebida. Cualquier persona, tanto hombres como mujeres, pertenecientes a cualquier clase social, puede acabar cayendo en las garras del
alcohol. Lo que sí se ha detectado es que hay mayor incidencia en personas que tienen antecedentes familiares de
alcoholismo, hay una predisposición genética.
¿Por qué se empieza a beber?
La persona que se vuelve dependiente del
alcohol es porque ha iniciado un proceso en el que el consumo de este tipo de bebidas ha ido aumentando en el tiempo. Al beber
alcohol se experimentan sensaciones agradables que facilitan la adicción. La señora María Gracia Tort, presidenta de la Asociación de Alcohólicos Recuperados Teral, opina desde su experiencia que se empieza a beber porque se asocia a celebración y a pasarlo bien. Poco a poco se va incidiendo en el consumo, la sensación placentera y agradable que aporta permite afrontar todos los problemas y se llega al punto de que ya no se puede controlar. Al inicio uno no es consciente de esa adicción, son las personas del entorno y familiares los primeros en percibirlo. El
alcohol se va apoderando de la persona y se bebe de forma irrefrenable, y finalmente el alcohólico se siente más débil y mal, se siente deshecho.
Tratamientos para curar el Alcoholismo
El tratamiento que se aplica a una persona
alcohólica es bastante simple. Consiste en una intoxicación controlada, es decir, en suministrar una medicación en forma de pastillas que será sustitutiva del
alcohol. De esta manera el sistema nervioso no echará en falta su dosis de
alcohol necesaria. Es un tratamiento seguro, simple y viable que tiene una duración de siete días, y que normalmente se hace de forma domiciliaria. Una vez efectuada la desintoxicación viene el proceso de rehabilitación. Tal y como afirma la señora Gracia, no es lo mismo una desintoxicación física, que es lo que hemos descrito, que una desintoxicación psíquica. La rehabilitación dura más tiempo y pasa por tratamientos tanto psicológicos como farmacológicos que dan buenos resultados. Una de las actividades que resulta de mucha utilidad es la de acudir a las terapias de grupo. Pero lo más importante para lograr la curación es que el paciente quiera, que tenga voluntad para abandonar el
alcohol. Las recaídas que se producen en la alcoholemia son muy pocas gracias, en cierta manera, a los años de experiencia que arrastran estos tratamientos.
El peso de la Industria del Alcohol
Con el
alcohol ocurre una cosa que con el tabaco no pasa. ¿Por qué no se desarrolla una ley que no sea tan permisiva con el consumo de
alcohol? En opinión del doctor Gual la respuesta viene dada por los intereses económicos que se esconden tras las bebidas
alcohólicas. Debemos recordar que España es país productor de
alcohol y que, por tanto, una legislación contraria a su consumo perjudicaría los ingresos generados por esas industrias. Lo que las publicidades hacen es relegar la responsabilidad del consumo de
alcohol sobre la persona que lo ingiere, y no sobre quienes ponen el producto en la calle. La industria encargada de producir estos productos no adquiere ningún tipo de responsabilidad en este aspecto, y de hecho incumple hasta sus propios códigos deontológicos. Pero el primer paso para cambiar esto pasaría porque la publicidad de
alcohol no se autoregulase.
El papel de las Asociaciones
La Asociación de Alcohólicos Recuperados Teral se vuelca en la labor de información, sobre todo orientada a la juventud. Es importante que los chicos conozcan los peligros del
alcohol y lo que su consumo conlleva, hacerles entender que el
alcohol es una droga, y que se puede beber pero que eso no debe ser el eje central de su vida.