La depresión es una de las enfermedades que más incapacidades provocan. Esta patología implica un gran sufrimiento no sólo en la persona que la sufre, sino también en las personas de su entorno. Una de las premisas más importantes es identificar claramente que se padece de depresión. De esta manera es posible aplicar la solución adecuada dentro del amplio abanico de tratamientos para la depresión.
Precisamente de uno de estos fármacos, innovador y con grandes resultados en pacientes con cuadros depresivos, se hablará en el Congreso Nacional de Psiquiatría que se celebrará del 19 al 24 de octubre en el Palacio de Congresos de Madrid. El Dr. Enrique Alvarez, director del servicio de psiquiatría del Hospital de Sant Pau de Barcelona, el Dr. Fernando Cañas, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Dr. Rodriguez Lafora de Madrid y el Profesor Joan Gibert Rahola, catedrático de farmacología de la Universidad de Cádiz, formarán parte del cuadro de profesionales que tratará, entre otras patologías, la depresión y sus nuevos enfoques.
La depresión es una enfermedad con un estigma asociado. Muchas personas se avergüenzan porque creen que padecen una alteración mental de mayor importancia. Afortunadamente, esta concepción se ha ido perdiendo. Cada vez son más las personas que reconocen la depresión como una enfermedad más, de tal manera que es mucho más sencillo identificar los casos y hacer un buen diagnóstico. Los nuevos fármacos indicados para esta enfermedad han tenido mucho que ver en este avance. Sus beneficios, que pasan desde una mejor tolerancia a una mayor eficacia, hacen que el paciente los tome con menor recelo.
Es importante diferenciar la depresión de otros trastornos como estados de tristeza o cambios de humor. Síntomas claros que deben poner al paciente en alerta son, por ejemplo, una pérdida notable del interés por las actividades habituales. No es solo tristeza, sino prácticamente una imposibilidad de disfrutar de las cosas que antes se apreciaban. La perdida de apetito, los trastornos de sueño y las molestias corporales son otras de las consecuencias derivadas de padecer una depresión. Sin embargo, y a pesar de todas estas señales, son muchos los infradiagnosticos que se producen, ya que el paciente suele consultar antes con el especialista sobre uno de dichos problemas que directamente con el psiquiatra.
Una de los problemas derivados de la depresión es una alteración del ritmo circadiano, el ritmo que mide cómo funciona nuestro organismo durante las 24 horas del día. Cuando se produce una ruptura de nuestra adaptación del ciclo luz-oscuridad, es decir, una alteración del sueño, las repercusiones nos llevan a tener una sensación de desajuste y una falta de energía. Si unimos esto a otros factores como la tristeza o el ánimo bajo, la repercusión que puede tener en el paciente es de dimensiones considerables. Por esto, y para evitar llegar a un cuadro depresivo, es importante efectuar los menos cambios de horarios posibles. Y si por necesidades laborales se tienen que hacer, que sean lo más ajustados posibles dentro del desorden. De esta manera se consigue una mejor readaptación.
Los tratamientos habituales de la depresión pasan por prescribir un fármaco potente con pocos efectos secundarios. Un paciente que nunca haya tomado medicación comenzará con una dosis baja que se irá aumentado a lo largo de los días. Los efectos se comienzan a notar en la quinta semana, que es cuando se percibe una mejoría, y a partir de la séptima u octava el paciente debe notar una mejoría sustancial. Si esto no es así, la estrategia debe cambiarse y combinar diversos medicamentos o cambiar de fármaco.
En el ámbito de la farmacología especialmente dedicada al tratamiento de la depresión, existe un nuevo enfoque que trata la enfermedad de forma distinta. La clave se encuentra en el uso de la melatonina, una hormona que incide directamente en la regulación del sueño del paciente (regula el ciclo vigilia-sueño) combinada con otra sustancia, la serotonina. De esta combinación surge la agomelatina, un fármaco que devuelve el ciclo de sueño al paciente y actúa sobre la ansiedad que padecen las personas depresivas. El efecto es bastante rápido, y la acción antidepresiva se ve al cabo de unas pocas semanas. Este nuevo tratamiento está disponible en España desde principios del mes de octubre, y sus resultados son excelentes. Es de rápida acción en cuanto a los síntomas más molestos como la ansiedad o el insomnio, también mejora los estado de ánimo, y es un medicamento muy bien tolerado por el paciente. Los efectos secundarios son poco frecuentes y de una intensidad muy baja.
La introducción de un nuevo fármaco para la depresión debe hacerse según las características y el proceso de cada paciente. En muchos pacientes el tratamiento tiene un plazo limitado, así que si se está apunto de finalizar, conviene no alterar el ciclo que ya se estaba siguiendo. En los casos con tratamientos más prolongados sí que es posible probar el nuevo medicamento siempre y cuando no se perciban resultados satisfactorios con el que se está aplicando. De todas maneras, es importante la comunicación paciente-médico para poder solventar cualquier tipo de duda en referencia a los tratamientos y a sus efectos secundarios.
Uno de los handicaps más importantes de los fármacos que tratan la depresión es la disfunción sexual. Muchos de los medicamentos que se utilizan para tratar esta enfermedad hacen que el paciente note una disminución del deseo sexual, así como retraso en los orgasmos y en la eyaculación. Por este motivo muchos pacientes suelen abandonar el tratamiento, algo que no debe hacerse nunca. Por suerte, con este nuevo tratamiento basado en la melatonina, la función sexual no se ve afectada de ninguna manera.
Como ya señalábamos anteriormente, lo primordial es el cumplimiento terapéutico de la depresión mayor. A pesar de que el paciente experimente una mejoría, no se recomienda dejar el tratamiento porque, no solo se puede padecer una recaída, sino que los episodios de la enfermedad pueden volverse peores aún. De los pacientes que dejan un tratamiento antidepresivo a medias, el 99% recae. Es necesario dejar que el cerebro recupere la normalidad perdida por culpa de la enfermedad, algo de lo que se encargan los medicamentos. Si no dejamos que se finalice este proceso, los síntomas vuelven a aparecer e incluso de forma más grave.
Es importante destacar que no existe una curación para la depresión. Los tratamientos ayudan a mejorar los síntomas y a recuperar la normalidad, pero cabe destacar que de las personas que padecen depresión, una tercera parte la continúa sufriendo un año después, y la mitad de los que la padecen seguramente sufrirán alguna recaída.

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