
La dermatología es una especialidad médica que con el paso de los años ha ido dividiéndose en otra especialización que trata la parte más estética. La dermocosmética ha introducido tratamientos de fotoenvejecimiento que van desde las técnicas de relleno hasta el uso de sustancias que contribuyen al rejuvenecimiento del paciente.
El doctor Pablo Umbert, profesor y Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor y Director del Instituto Pablo Umbert en la Clínica Corachán de Barcelona, nos presenta las técnicas más comunes que emplea la
dermocosmética.
Envejecimiento de la Piel
La piel puede dañarse por diversos motivos. La excesiva exposición al sol y la genética son dos puntos claves en esta cuestión. Geneticamente hablando, hay personas que nacen con una piel que, a pesar del paso de los años, se mantiene en un excelente estado. Por eso cada persona reflejará ese paso del tiempo de una manera o de otra. Existen unos parámetros que en
dermocosmética se utilizan para clasificar el tipo de envejecimiento que hay que tratar. Los pacientes se dividen por si las arrugas aparecen cuando están en movimiento, cuando están en reposo o si son persistentes ( el caso de las personas más mayores)
Sustancias de Relleno
Las sustancias de relleno son aquellas que suplen los déficits propios de la piel. El
ácido hialurónico es una molécula que se ha ido modificando con el paso del tiempo y que actualmente se usa mucho para solucionar problemas de envejecimiento. Este producto, gracias a los métodos biotecnológicos,
proporciona unas moléculas que captan el agua y que hinchan la piel. Estas partículas se adaptan muy bien a la diversidad de la matriz de la piel, por lo que el resultado se percibe como muy natural. Una vez depositado el
ácido hialurónico se produce un edema debido a la hinchazón por el agua. De esta manera se refuerzan las estructuras flacidas de la piel, dando elasticidad y equilibrio. El balance hídrico de la piel es muy bueno, dejando una piel sin apenas poro y con mucha consistencia, una piel joven. Al inyectarse el
ácido hialurónico la persona no siente dolor, aunque hay zonas más sensibles que sí que presentan molestias. Este sería el caso de los labios y la zona de alrededor de la boca. Las agujas que se utilizan hoy en día están lubrificadas con silicona y por eso provocan menos dolor. Además incorporan un anestésico que hace que la molestia sea menor.
Una técnica que hay que supervisar bien
No todas las formulaciones de
ácido hialurónico son iguales, por eso se debe prestar atención al tipo de producto que se usa. De esta manera se evitarán hemorragias e infecciones, o la aparición de los antiestéticos bultos. También hay que fijarse en las concentraciones de producto, algo que varia según la necesidad del paciente. Para personas más jóvenes una concentración de 12mg será suficiente, mientras que para pacientes más mayores deberán usarse las de 20mg. La técnica que se usará dependerá mucho de la experiencia del profesional. El doctor Umbert incide en la importancia del reciclaje en este aspecto, de aprender constantemente nuevos sistemas que ayuden a obtener mejores resultados.
Sesiones necesarias
Cuando se sigue un tratamiento basado en la inyección de
ácido hialurónico es preciso someterse a tres sesiones distanciadas las unas de las otras por cuatro semanas. Una vez el tratamiento de ataque se ha finalizado se debe seguir con uno de mantenimiento, que requerirá de dos sesiones más. Si estas pautas se siguen el resultado es duradero, pero como el producto no es barato muchas personas fallan en la continuidad.
Por lo que respecta a las contraindicaciones, es preciso que las personas con infecciones o con enfermedades como la psoriasis o la dermatitis en la cara no se sometan a estos tratamientos.
Otros tratamientos
Otro tratamiento utilizado para rejuvenecer el aspecto de los pacientes es la infiltración de grasa propia. Sin embargo el
ácido hialurónico está desplazando este sistema a un segundo lugar ya que es más costoso y dura menos.
Es importante que el dermatólogo realice un buen diagnóstico antes de empezar a tratar al paciente. En ocasiones podemos encontrarnos ante lesiones cancerígenas, y por eso habrá que actuar con la máxima prudencia.