
Según Juan José Mínguez Molina, veterinario del Hospital Veterinario Guadiamar-servicios Veterinarios de referencia en Sanlúcar la Mayor de Sevilla, como medida de urgencia mientras se lleva al veterinario a un perro con un
cuadro de intoxicación grave de origen digestivo se puede recurrir al agua oxigenada para provocar el vómito y expulsar así la sustancia tóxica.
Si el perro se ha intoxicado por
inmersión en sustancias químicas, se le lavará con agua abundante y aclarará para evitar que los elementos nocivos sean absorbidos por vía cutánea.
En cuanto a las hemorragias, debe tenerse en cuenta que las verdaderamente peligrosas son aquellas en que el sangrado emerge a intermitencias siguiendo el ritmo de los latidos del corazón. Las heridas se limpiarán, se desinfectarán y se taponarán con una gasa estéril para evitar que el animal se desangre. En circunstancias normales, al cabo de 10 o 20 minutos se producirá la coagulación.
A un perro con signos de estar bajo un
estado de shock grave se le mantendrá la temperatura, se le facilitará la respiración y se le mantendrá algo elevada la cabeza para impedir que se ahogue en caso de vómitos.
Mínguez afirma que los
fármacos destinados al consumo humano -como antiinflamatorios y calmantes- no son los adecuados para las mascotas, en especial los gatos, que son muy sensibles, ya que en algunos casos las dosis terapéuticas están muy próximas a las dosis tóxicas.