
El profesor Alfonso Delgado, presidente de la Asociación Española de Pediatría, explica que los bebés con piel seca o muy sensible deben ser bañados en días alternos y no a diario, ya que,
paradójicamente, el agua seca la superficie cutánea. Tras el baño, a estos niños se les aplicará una crema hidratante o aceites vegetales en cantidades moderadas.
Por norma general, y si no hay afecciones en la piel, es importante que los bebés sean bañados a diario por razones de higiene y de interacción, puesto que ese momento es ideal para fortalecer los lazos entre padres e hijos a través de juegos, risas, etc.
La temperatura del agua será de unos 34 grados, nunca superior a la temperatura corporal. Antes de entrar al niño en el agua es recomendable limpiarle la zona genital y anal para eliminar restos de orina y defecaciones. En niñas, debe hacerse desde adelante hacia atrás, ya que si se hace el revés se corre el riesgo de arrastrar partículas orgánicas y gérmenes hacia la vagina y producir una infección. Para estos menesteres y para limpiar zonas de pliegues, axilas, etc, existen toallitas hechas con Ph y otros elementos muy indicadas para la piel de los niños.
El
baño debe durar unos 10-15 minutos, y después debe secarse muy bien al bebé, sobre todo al recién nacido, al que, más que frotarlo con la toalla, hay que cubrirlo con ella.
Por otro lado, cada bebé es un mundo y no hay que preocuparse si tarda más o menos en gatear o dar sus primeros pasos. Se estima que a los 2-3 meses ya levantará la cabeza.