- a partir de los 20 años, la incidencia del asma en las mujeres es significativamente más alta
- cuando el asma aparece después de la pubertad, es más frecuente en las mujeres y, además, presenta formas mas graves y peor función pulmonar
- las asmáticas tienen más síntomas, precisan más medicación y tienen menor calidad de vida que los asmáticos
- hasta que punto el stress de las asmáticas no viene dado por las mayores cargas familiares añadidas a su trabajo fuera de casa, a su falta de tiempo para su autocuidado y a que su asma es más grave
- a pesar de tener una crisis de la misma gravedad, haber recibido el mismo tratamiento y tener la misma respuesta a éste, las mujeres tienen menos probabilidad de ser ingresadas que los hombres
Las fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual afectan entre el 20 y 40% de las asmáticas (molestias respiratorias) en los días pre y menstruales. La mujer que tiene este tipo de problema, experimenta síntomas más severos y precisa ser hospitalizada con mas frecuencia, que la que no lo sufre. La Dra. Bazús comenta que “los mecanismos por los que esto ocurre son desconocidos”. “Asimismo, la mujer asmática que padezca este tipo de molestias respiratorias premenstruales no tiene porque temer que ello condicione el desarrollo de su posible embarazo”, comenta y añade que “tampoco se ha demostrado que “la toma de anticonceptivos orales pueda suponer un agravamiento del asma”. Asma y Embarazo El asma es la enfermedad crónica más común y que más complicaciones puede causar durante el embarazo. En los estudios epidemiológicos realizados en USA y publicados en 2003, se ha descubierto que entre el 3,7 y 8,4% de las embarazadas entre 1997 y 2001, padecían asma. En el mismo estudio, realizado en Australia, eran asmáticas el 12,4% de las embarazadas y esta cifra sigue aumentado. Se estima que su incremento fue del 3,2% durante el periodo 1988-1994. Los datos son reveladores: el 12,6% de las asmáticas embarazadas que acuden a urgencias por dificultad respiratoria, ingresan el 1,6% de ellas cuando la valoración de la gravedad se hace sin medidas objetivas. Cuando se utilizan medidas objetivas, a través de una espirometría, ingresan el 62%. Las que acuden a urgencias en su mayoría no hacen tratamiento o es inadecuado, aunque el riesgo de tener una crisis disminuye más de un 75% cuando las asmáticas embarazadas toman corticoides inhalados regularmente, según un estudio realizado en 1996 y nuevamente confirmado en un estudio de 2005. Entre la semana 17 y 24 de gestación (final del 2º trimestre) es el periodo en el que son más frecuentes las visitas a urgencias, disminuyendo en las 4 semanas anteriores a la fecha fijada para el parto. Aunque una mujer puede sufrir un ataque de asma en cualquier momento, no se suelen dar durante el parto. La Dra. Bazús asegura que “un mal control del asma tiene más riesgo para la madre y el feto que tomar diariamente la medicación”. Un ataque de asma, además, supone un riesgo mayor para el feto debido a la disminución del aporte de oxígeno. Es decir, si respira bien la madre respira bien el hijo.
Desgraciadamente estudios publicados en 2006, demuestran que en todas las categorías de asma, incluso las mas graves, se disminuye las dosis de corticoides inhalados en el primer trimestre favoreciendo la aparición de los ataques. El asma en mujeres durante el embarazo, según la Dra. Bazús, debería de ser controlada por los especialistas, cuyo objetivo en el tratamiento de la enfermedad sería que el feto tuviera una adecuada oxigenación y para ello es necesario prevenir la falta de oxigeno en la madre. Según la neumóloga, para que no surjan complicaciones en la medre ni el feto durante el embarazo es necesario que el asma este bajo un control total. Por una crisis de asma materna y debido a la falta de aporte de oxigeno al feto se puede producir un bajo crecimiento durante la gestación y un bajo peso al nacer, un parto prematuro, malfomaciones, o un aumento de mortalidad perinatal. Por otra parte, la mujer que no tiene controlada el asma y sufre falta de oxigeno crónicamente, puede experimentar un menor del crecimiento de la placenta, abortos espotáneos, placenta previa (con riesgo de hemorragia grave o preeclampsia.
Menopausia Cuando el asma aparece por primera vez en una mujer menopáusica, usualmente no tiene relación con las alergias (atopia), mientras que se asocia a sinusitis y urticaria crónica. Con frecuencia estas asmas tardías son de control difícil. Por otra parte, no se ha demostrado de manera concluyente que el tratamiento hormonal de la menopausia protege o empeore esta asma.
Mujer, asma y obesidad Numerosos estudios han demostrado la relación entre la obesidad y el asma en las mujeres, no así en los hombres. La aparición de la obesidad en niñas entre los 6 y 11 años de edad multiplicaría por 7 el riesgo de sufrir asma. Este riesgo es aún más importante en el caso de que estas niñas tengan una pubertad precoz, según un estudio publicado en 2004 del grupo de Tucson Arizona. Cuando se controla la obesidad de las asmáticas mediante la dieta o la cirugía, disminuyen los síntomas, tienen menos crisis y hospitalizaciones, precisan menos medicación (el 42% de las asmáticas dejan de necesitar medicación diariamente y un 18,5% precisan menos tratamiento), aumenta la calidad de vida y mejoran las pruebas respiratorias. Estas mismas mujeres con la nueva ganancia de peso vuelven a presentar síntomas, hospitalizaciones a precisar altas dosis de medicación etc. Varios estudios demuestran que la mujer con obesidad tiene más riesgo de desarrollar asma y si ésta esta presente, es más grave, comparándolas con hombres obesos.

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